Los canes están hoy en el centro del debate tanto en Chile como en el país centroamericano.
El MercurioSAN JOSÉ.- Mientras en Chile la muerte de una madre y su hija por mordeduras de perros volvió a levantar el debate sobre el control de las mascotas por parte de sus dueños, en Costa Rica se desató una polémica luego que el Ministerio de Salud ordenara extirpar las cuerdas vocales a cinco canes debido a las quejas de vecinos por el exceso de ruido que causaban.
La misma secretaría de Estado emitió un comunicado para aclarar que la orden de silenciar a los perros "en beneficio de la salud pública", obedeció a las denuncias que por diez años presentaron los vecinos de una mujer que tiene la costumbre de recoger animales callejeros y llevarlos a su casa.
No obstante, los cinco canes en cuestión podrían ser los últimos en sufrir este procedimiento, pues el mismo ministerio reconoció que "la ablación de cuerdas vocales riñe con la protección al derecho de los animales" y, por ello, se modificará el reglamento de tenencia de animales domésticos.
De acuerdo a lo afirmado por la ministra de Salud, María Luisa Ávila, en lugar de la extracción de las cuerdas vocales las mascotas serán decomisadas a sus dueños.
El caso dejó al descubierto posiciones opuestas entre el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) y el Colegio de Veterinarios. Según Ligia Quirós, directora de Senasa, es más importante "la calidad de vida de la gente que tiene que soportar los ladridos", pero a criterio del Colegio de Veterinarios, la ablación viola los derechos de los animales.
Decenas de personas se manifestaron en contra de la medida a través de la radio, periódicos en internet y de las redes sociales. La presión fue tal que Ávila debió aclarar que la dueña de los perros tiene un largo historial de decomisos de canes y gatos, a raíz de las constantes quejas de los vecinos, en un barrio de clase alta al oeste de San José.
Las autoridades expidieron la orden de ablación a los cinco canes luego de realizar una "medición sónica" en una casa contigua a la de la propietaria de los perros: una abogada retirada que asegura que los recogió porque estaban abandonados.
Dicha medición, según el ministerio, estableció que los ladridos "sobrepasan los límites legalmente permitidos", aunque no los precisó.
La dueña de los animales, cuya identidad no ha trascendido, declaró al diario local "La Nación" que se opone rotundamente a extirpar las cuerdas vocales a sus perros. El ex presidente del Colegio de Veterinarios Edwin Garro calificó la ablación como "inhumana" e hizo notar que "es como, si al niño que llora, se le tapa la boca cuando tiene llanto, sin buscar las causas de ello".