La policía continúa la búsqueda de armas, drogas y narcotraficantes.
AFPRIO DE JANEIRO.- Después de una semana de violencia que dejó al menos 36 muertos y 106 vehículos incendiados, Río de Janeiro vivió hoy su primera madrugada de tranquilidad.
Un día después de que la policía y el Ejército ocuparan un conjunto de favelas considerado como el búnker del narcotráfico en la ciudad, la policía no registró ningún ataque del crimen organizado similar a los habían causado pánico en las últimas jornadas.
El Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro informó, por su parte, que en la madrugada recibió llamadas de urgencia para atender seis casos de automóviles en llamas, pero sólo dos ocurrieron en la región metropolitana y, al parecer, no están relacionados con la ola de violencia.
También se observó total normalidad en el Complexo do Alemao, un área muy pobre de la zona norte de la ciudad que agrupa a quince favelas y que en las últimas tres décadas estuvo dominada por bandas de narcotraficantes, hasta que ayer fue ocupada por la Policía y el Ejército, con el apoyo de blindados y helicópteros artillados.
La ocupación de las favelas, considerada hoy por el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva como el primer paso de una guerra contra el crimen organizado en Río de Janeiro, fue un éxito y permitió el arresto de 20 supuestos narcotraficantes y el decomiso de 40 toneladas de drogas y de 50 fusiles, según la Secretaría de Seguridad Pública.
Sigue la búsqueda
La operación prosiguió a primera hora de este lunes porque la policía se propone revisar una a una las 26.000 casas del Complexo do Alemao para buscar armas, drogas y narcotraficantes.
Los pistoleros abandonaron sus armas y prácticamente no ofrecieron resistencia a la acción policial, por lo que se teme que estén escondidos en algunas de las viviendas o hayan conseguido burlar el cerco tendido desde el jueves por las autoridades.
El comandante del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía Militarizada, coronel Paulo Henrique Moraes, dijo que 150 agentes pasaron la noche en el conjunto de favelas y otros 240 los sustituyeron hoy para proseguir la operación rastrillo.
El oficial agregó que la búsqueda de narcotraficantes seguirá, aunque admitió que se teme que algunos hayan conseguido escapar "vestidos de religiosos y otros disfrazados de agentes de salud".
Moraes indicó que existen sospechas de que parte del grupo de pistoleros haya huido por una red de galerías subterráneas que fue construida en la región y que ni las autoridades municipales conocen bien. "Son galerías de aguas negras muy grandes en las que cabe una persona de pie. Fueron hechas por varias constructoras e interrumpidas varias veces, por lo que no hay ningún ingeniero que las conozca por completo", aseguró.
Pese a que los habitantes del Complexo do Alemao intentaron volver hoy a su rutina, por primera vez sin el terror impuesto por el narcotráfico, las escuelas de la región permanecieron cerradas este lunes, así como la mayoría del comercio. La secretaría de Educación de Río de Janeiro informó que el reinicio de las clases en los colegios de la región será decidido en esta jornada por el gobierno municipal.