BELÉN.- Miles de turistas, peregrinos y clérigos convergieron en Belén este viernes para celebrar la Navidad en el poblado del nacimiento de Jesucristo.
Bandas de jóvenes excursionistas marcharon por la Plaza del Pesebre, justo a las afueras de la iglesia de la Natividad, que según la tradición cristiana fue el lugar en el que nació Jesucristo en un establo, hace dos mil años.
Los peregrinos encendieron velas en el interior, mientras que policías palestinos se desplegaron por el poblado para mantener el orden. "Aquí es donde nació Jesucristo y caminó por la tierra, por lo que quise simplemente caminar por la misma tierra", dijo Mary Healy, una turista de Missouri, Estados Unidos.
El principal representante de la Iglesia Católica en Tierra Santa, Fouad Twal, llegó a Belén después del mediodía en una tradicional procesión desde Jerusalén. El patriarca latino tenía planeado oficiar una Misa de Nochebuena en la Iglesia.
Al entrar a Belén, Twal expresó sus deseos de "paz, amor y unidad entre nosotros". Pero en un día de invierno inusualmente cálido, en el que las temperaturas rondaban los 20 grados Celsius, el clérigo de más alto rango en Tierra Santa también añadió un deseo a su lista: "Le pido a Dios que nos mande lluvia e invierno además de paz y justicia y dignidad para todos".
El otoño y el invierno en la zona, por lo general lluviosos, han sido calurosos y secos, lo que alimenta el temor de que la escasez de agua empeore en la región el año que viene.
Tras una considerable reducción de la violencia entre palestinos e israelíes, el número de turistas que visitan Belén ha aumentado en años recientes. Las 2.750 habitaciones de hotel del pueblo estaban reservadas para la semana de Navidad. Se espera que unos 90.000 visitantes acudan al pueblo durante la temporada navideña, un monto superior a los 70 mil del año pasado, de acuerdo a datos del gobierno israelí.
Pero la violencia en la zona ha dejado su marca: quienes viajan a Belén deben cruzar una puerta de metal gigante en el muro de separación que Israel construyó entre Jerusalén y Belén, durante una oleada de ataques palestinos en Israel.
Al pasar la puerta, Twal dijo que los cristianos —que sólo representan un 2% de la población palestina— sienten "el mismo sufrimiento con creces" que sus compatriotas musulmanes. Pero la alegría festiva se vio opacada por la muerte de dos peregrinas italianas, que según funcionarios israelíes, fallecieron cuando su auto se estrelló contra un poste de luz cerca del Mar de Galilea en el norte de Israel.