BRUSELAS.- Mientras se incrementa la tensión entre Irán y Occidente, Rusia lanzó una dura advertencia: afirmó que considerará cualquier intervención militar relacionada con el programa nuclear iraní como una "amenaza a su propia seguridad".
La afirmación fue hecha el viernes por el saliente embajador de Moscú ante la OTAN, Dmitry Rogozin, quien regresa a su país para asumir un alto cargo en el gobierno.
"Irán es nuestro vecino", recalcó. "Y si Irán está envuelta en cualquier acción militar, es una amenaza directa a nuestra seguridad".
Rogozin, considerado como un duro crítico de Occidente, fue nombrado Viceprimer Ministro en diciembre y supervisará el sector de Defensa ruso cuando vuelva a Moscú.
Acusaciones a Israel
En Rusia, el jefe del Consejo de Seguridad del Kremlin, Nikolai Patrushev -quien es cercano al Primer Ministro, Vladimir Putin-, consideró que Israel está empujando a Estados Unidos hacia una guerra con Irán.
La potencia nuclear europea se opone a un boicot al petróleo iraní. "Definitivamente estamos interesados en la no proliferación de armas de destrucción masiva", dijo Rogozin el viernes.
"Pero al mismo tiempo, creemos que cualquier país tiene el derecho a tener lo que necesita para sentirse cómodo, incluyendo a Irán", agregó.
Rusia es uno de los principales proveedores de armamento de la República Islámica y le ha suministrado, entre otros elementos, sistemas avanzados de defensa aérea como el misil S-300.