CIUDAD DEL VATICANO.- Una conferencia de cuatro días contra la pedofilia comienza este lunes en el Vaticano, con delegados de 110 conferencias episcopales y superiores de 33 órdenes religiosas, para tratar de impedir la repetición de los abusos sexuales de menores que conmocionaron a la Iglesia católica en los últimos años.
Tras el estallido del escándalo en Estados Unidos, y las siguientes revelaciones en cadena, desde Europa hasta Australia pasando por América Latina, este encuentro, en gran parte a puerta cerrada, reúne a unos 200 delegados hasta el jueves sobre el tema de "Hacia la curación y la renovación".
Aspira a garantizar el futuro de la "protección de los niños" aunque también el de los "adultos vulnerables". El Papa Benedicto XVI les dirigirá un mensaje.
Cuando uno de los reproches que se le ha hecho a la Iglesia en el pasado era la protección de los culpables y la falta de escucha de los jóvenes heridos, los participantes han recibido la orden de reunirse en privado con las víctimas antes de viajar a Roma.
"Es una responsabilidad importante, poder mirar esta herida abierta en la Iglesia con los ojos bien abiertos y hacer todo por que no vuelva a ocurrir", declaró hoy en Radio Vaticano el rector de la Universidad gregoriana en la que tiene lugar el simposio, el francés François-Xavier Dumortier.
Este coloquio no tiene como objetivo "un efecto de visibilidad", dijo en respuesta a quienes ven en él una operación de relaciones públicas.
"El Papa ha tomado posición de forma valiente para que no nos quedáramos en la superficie de los problemas". Se trata de "desarrollar una cultura de escucha, de prevención y de curación", dijo,
Para el jesuita y psicoterapeuta Hans Zollner, organizador del simposio, "lo esencial para la Iglesia es asumir la responsabilidad por el daño hecho". Pero las respuestas de las víctimas son variadas: para algunas, "demasiado heridas, el capítulo de la Iglesia está cerrado". Otras "desean ayudar para que esto no vuelva a ocurrir", dijo a Radio Vaticano.
Unos 40 ponentes hablarán sobre todas las dimensiones del problema, desde la influencia de la pornografía en internet hasta la formación de los obispos.
Van a testificar obispos "que han actuado valientemente en defensa de las víctimas" en Filipinas, Estados Unidos, México, Brasil, Alemania y Sudáfrica, según los organizadores.
Una de las dificultades es, debido a las diferencias culturales, hacer tomar conciencia a las iglesias en Asia o en África de la dimensión del problema en su sociedad.
Monseñor Charles Scicluna, arzobispo maltés nombrado "protector de justicia" (fiscal) hace 10 años por el Papa sobre este asunto, afirmó "que no puede haber distinción entre la Iglesia y la protección de los jóvenes".
La irlandesa Marie Collins, violada por un sacerdote en un hospital de Dublin cuando era niña, y única víctima invitada al simposio, dará su testimonio ante la asamblea, pero admitió que no fue fácil decidirse.