''Esos dedos que habían abusado de mi cuerpo en la noche anterior me ofrecían la hostia al día siguiente'', relató Marie Collins en el simposio organizado por la Iglesia Católica.
AFPCIUDAD DEL VATICANO.- "Aunque sucedió hace más de 50 años, es imposible olvidarlo", afirmó la irlandesa Marie Collins, de 64 años, única víctima invitada a un simposio sobre pedofilia organizado en el Vaticano, al rememorar el calvario vivido por los abusos sexuales de un sacerdote.
Collins expuso ante representantes de 110 conferencias episcopales y los superiores de 30 órdenes religiosas reunidos en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, y explicó que sufrió abusos sexuales por parte del capellán de un hospital de Dublín cuando tenía 13 años y estaba internada en ese centro asistencial.
"Acababa de cumplir 13 años y estaba en una etapa muy vulnerable, la de una niña enferma en el hospital, cuando un cura abusó sexualmente de mí. No conocía la sexualidad y mi inocencia se agregó a mi vulnerabilidad", sostuvo Collins.
En la instancia, la mujer recordó las noches de terror que sufrió en el hospital cuando el capellán, quien, según dijo, "era un experto en abusar de menores" acudía a su habitación, la tocaba, fotografiaba su cuerpo, entre otros abusos.
"El hecho de que mi agresor fuese un cura agregó mucha confusión en mi espíritu. Esos dedos que habían abusado de mi cuerpo en la noche anterior me ofrecían la hostia al día siguiente. Las manos que habían fotografiado mi cuerpo expuesto, sostenían a la luz del día un libro de oraciones cuando escuchaba mi confesión", añadió Collins.
Luego de este oscuro episodio, Marie Collins contó que se casó y tuvo una hija, pero que aún así el dolor seguía, así que decidió denunciar el hecho, lo que le significó repudio e incredulidad de parte de la Iglesia y los fieles. Finalmente, el sacerdote que la abusó reconoció los hechos y fue encarcelado.
El de Collins es uno de los 4.000 casos de abusos sexuales a menores por parte de clérigos que llegaron a la Congregación para la Doctrina de la Fe en los últimos diez años, según dijo ayer su prefecto, el cardenal William Levada, en la inauguración del simposio.
El cardenal subrayó la necesidad de que la Iglesia colabore con las autoridades civiles, destacando que el abuso sexual de menores de edad "no sólo es un delito en el derecho canónico, sino que también es un crimen que viola las leyes penales en la mayoría de las jurisdicciones civiles".