DAMASCO.- Las autoridades sirias organizaron este lunes las elecciones legislativas en un contexto de violencia en el país, con el objetivo de conferir cierta credibilidad al régimen, aunque mantiene el rechazo de la oposición.
Las mesas de votación abrieron las 07:00 hora local (00:00 horas en Chile) para estas primeras elecciones "pluralistas" realizadas en medio siglo en Siria, donde el régimen de Bashar Al-Assad se enfrenta desde marzo de 2011 a una revuelta que ha reprimido brutalmente.
Un total de 7.195 candidatos compiten en todo el país por los 250 escaños de diputados, que adoptarán una serie de reformas prometidas por el jefe de Estado.
Para ello se crearon y homologaron nueve partidos, de los que siete presentan candidatos en estas elecciones. Hasta la adopción por referéndum en febrero pasado de la nueva Constitución, el artículo 8 de la ley fundamental otorgaba un papel dirigente en la sociedad al partido Baas, en el poder desde 1963.
La oposición, que exige la salida del presidente Bashar Al-Assad, criticó la pretensión del régimen de buscar cierta credibilidad en estas elecciones.
"Quien hacer verter la sangre en Siria, impulsa al éxodo a dos millones de sirios y dispara contra el pueblo no tiene ninguna legitimidad para redactar una Constitución, promulgar una ley electoral o convocar elecciones", afirmó el lunes el Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición de la oposicón, en un comunicado.
Los colegios electorales cerrarán a las 22:00 horas local (15:00 horas en Chile).
El ministro sirio de Información, Adnan Mahmud, afirmó el domingo que estas legislativas son un "desafío a la guerra terrorista" librada contra Siria.
Damasco no reconoce la magnitud de la rebelión y la asimila al "terrorismo" y a un "complot" financiado por el extranjero.
El régimen y la oposición se acusan recíprocamente de promover atentados con explosivos en Damasco y Alep. Las autoridades del régimen afirman haber adoptado las medidas necesarias "para impedir cualquier derrape" en temas de seguridad "que influya en el proceso electoral".
"Estas elecciones aportarán una respuesta definitiva a la crisis" asegura Chahba Karim, de 18 años. "Voto porque apoyo las reformas, pero es prioritario que los diputados se ocupen del desempleo para que los jóvenes sirios no se vayan del país", añade esta joven, al salir de votar.
"Es necesario que estas elecciones sean creíbles y que la gente participe para mostrar su inquietud ante la crisis, sólo así hallaremos una solución" afirmó Laith al-Allaj, estudiante de 22 años.
En cambio la oposición considera que estas elecciones son "una mascarada, una farsa más, que se añade a todas las del régimen", opina Bashar al Haraki, miembro del CNS.
Las elecciones demuestran que "el régimen no pretende buscar una salida política a la crisis" y que "sigue teniendo el mismo comportamiento que hace una año, ignorando (...) la revolución que se lleva a cabo", denunció Omar Idlebi, portavoz de los Comités de coordinación locales (LCC), encargados de dirigir la revuelta.
Estas elecciones se celebran tras más de 13 meses de violencias que dejaron más de 11.100 muertos, en su mayoría civiles, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), y obligó al exilio a 65.000 sirios, según la ONU.
Los enfrentamientos prosiguen pese al alto el fuego previsto por el plan de Kofi Annan desde el 12 de abril, que incluyó además el despliegue de observadores, que ya están en el país.