WASHINGTON.- El candidato presidencial Mitt Romney pidió a los estadounidenses "dejar atrás las decepciones de los últimos cuatro años" y restaurar "la promesa de Estados Unidos", durante su discurso de cierre de la convención republicana.
El postulante que enfrenta al actual Presidente Barack Obama instó a los votantes a no aceptar la "decepción y la división".
"Es el momento en que podemos hacer algo", agregó, frente a miles de partidarios reunidos en Tampa, Florida.
"Acepto su nominación como candidato a la Presidencia de EE.UU." con "humildad y profundamente conmovido por la confianza depositada en mí", señaló Romney, en medio de ovaciones.
El postulante, de 65 años de edad, comenzó su discurso con referencias a Estados Unidos como una "nación de inmigrantes" que vinieron en busca de libertad de religión y expresión, de la oportunidad de construir sus vidas y de "empezar un negocio con sus propias manos".
El candidato pintó un panorama sombrío de la situación en ese país, cuatro años después de la elección de Barack Obama. "La mayoría de los estadounidenses ahora tiene dudas", por primera vez, sobre el futuro de sus hijos, enfatizó.
Romney recooció que hace cuatro años los estadounidenses sintieron "un entusiasmo renovado sobre las posibilidades que ofrecía" el actual Mandatario.
"Desearía que el Presidente Obama hubiera tenido éxito, porque quiero que EE.UU. tenga éxito. Pero sus promesas han dado lugar a decepción y división", recalcó.
La convención implicó un "cierre de filas" de los republicanos en torno a su abanderado y el refuerzo de la estrategia basada en criticar duramente la gestión económica de Obama.
Ayer, el compañero de fórmula de Romney,
Paul Ryan, afirmó ante la convención que ambos están listos para "resolver los problemas económicos de la nación".
Hispanos en segundo plano
La vibrante ceremonia, que incluyó un homenaje al ex Presidente Ronald Reagan, un desfile de oradores, música patriótica y un despliegue de luces y tecnología de última generación, debió ser retrasado un día debido a la amenaza de la tormenta Isaac, que se llevó parte del protagonismo noticioso que esperaba lograr la reunión.
El "partido del elefante" aprobó un programa político que refleja las preferencias de las alas más conservadoras de la colectividad, especialmente en cuanto a la polémica sobre el endurecimiento de la lucha contra la inmigración.
Los hispanos, a pesar de constituir un segmento clave de votantes, quedaron relegados a un segundo plano en los cuatro días de la convención.
La sorpresa más importante para los latinos fue el discurso emitido el jueves por Craig Romney, hijo del candidato. Fue el único que habló en español en la reunión conservadora, una señal de que su padre buscaría acercarse a millones de votantes de ese origen.
Entre las voces discordantes que exigieron una posición más amigable con los inmigrantes se contó la del ex gobernador de la Florida Jeb Bush, hermano del ex Mandatario George W. Bush.
El dirigente, quien está casado con una mexicana y habla perfecto español, enfatizó repetidamente que los republicanos no deberían hacer "tonterías" y consideró que su partido tendría que admitir la creciente diversidad demográfica al abordar temas relacionados con la inmigración.
Los partidos que ignoran el factor demográfico lo hacen "bajo su cuenta y riesgo", aseguró.
Las declaraciones se produjeron después que los republicanos revelaron su plataforma política en favor de endurecer los controles a la inmigración, terminar el muro fronterizo con México y negar todo derecho, salvo el de la "autodeportación", a quienes se encuentran sin papeles en territorio estadounidense.
Algunos analistas aseguraron que la plataforma representa una derrota para quienes buscan un acercamiento con la comunidad latina. Pero a otros no les sorprendió el lenguaje duro del documento en materia de inmigración, pues sostienen que los republicanos buscan movilizar votos blancos y desalentar el sufragio de las minorías, entre ellas la hispana.
La economía es protagonista
Además de la fórmula presidencial Romney-Paul Ryan, la gran protagonista de la convención fue la economía. A diferencia del tema de la inmigración, abordado apenas por un puñado de oradores, la mayoría de ellos hispanos, casi todos los discursos mencionaron el aumento del desempleo y la pobreza durante los últimos cuatro años.
También enfatizaron en las promesas de crecimiento y desarrollo que implicaría la victoria del abanderado republicano.
Delegados y activistas alzaron carteles con la leyenda "Podemos cambiarlo".
"El tema es la economía, no hay discusión", aseguró Roberto Izurieta, profesor de la Universidad George Washington. "Es correcto que se enfoquen en la economía. Lo que tienen que conseguir es que la gente crea que son mejores en ese campo".
El balance real de la convención debería quedar reflejado en las encuestas de la próxima semana, que tendrían que mostrar un aumento de al menos 5 puntos porcentuales en favor de Romney si el acto realizado esta semana logró su objetivo de sumar votantes a su postulación, de acuerdo a los analistas.