NUEVA YORK.- El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dará un paso al escenario mundial el martes por el tiempo suficiente para referirse a las crisis centradas en Irán, Siria y el mundo musulmán - y luego volverá rápidamente a la campaña electoral.
En un discurso en Naciones Unidas seis semanas antes de las elecciones en su país, Obama buscará convencer a los votantes estadounidenses y a los líderes mundiales de que pueden contar con él para manejar los nuevos desafíos globales, en momentos en que su rival republicano Mitt Romney busca la oportunidad para criticar su política exterior.
Obama hablará con firmeza sobre el desafío nuclear que plantea Irán, criticará los esfuerzos del presidente sirio Bashar al-Assad por aplastar un levantamiento de 18 meses y reflexionará acerca de una reciente erupción de violentas protestas anti-estadounidenses en países musulmanes, dijeron asesores.
Pero no se espera que ofrezca nuevas soluciones a los problemas que han arrojado una sombra sobre la reunión de esta semana en la Asamblea General de la ONU y que ahora amenazan con socavar un historial de política exterior que sus colaboradores esperan sea inmune a los ataques de los republicanos.
Con las presiones de la campaña aumentando en una carrera muy reñida, la última alocución de Obama frente al escenario mundial antes de enfrentar a los votantes ha dejado pocas dudas sobre sus prioridades inmediatas.
El Mandatario se saltó las reuniones habituales con sus homólogos extranjeros, pero siguió adelante con la grabación de una aparición en el popular programa de televisión "The View" - un cambio que atrajo críticas de los republicanos.
Obama planea visitar y dejar Nueva York en 24 horas, una de las más breves visitas presidenciales a la sesión anual de la ONU en los últimos tiempos, y se dirigirá el miércoles al estado clave electoral de Ohio.
A pesar de los problemas internacionales más recientes de Obama, funcionarios de la administración están alentados por los propio tropiezos reciente de Romney en política exterior y dudan que los críticos del presidente ganen impulso en una campaña que sigue centrada principalmente en la economía estadounidense.