EMOLTV

Prensa dice que Obama "enseñó los dientes" en segundo debate presidencial

Los medios auguran una batalla "feroz" de cara a las elecciones del próximo 6 de noviembre. Anoche las primeras encuestas dieron como ganador al Mandatario frente a su rival republicano, Mitt Romney.

17 de Octubre de 2012 | 08:04 | DPA
imagen
Reuters

WASHINGTON.- El suspiro de alivio de los demócratas se sintió incluso a centenares de kilómetros de distancia de la sede de la Universidad Hofstra, en Long Island, estado de Nueva York, donde la noche del martes se celebró el segundo debate presidencial, lo que supone, sin embargo, que la pelea por el sillón de la Casa Blanca será hasta el final.


Porque más que ganar el nuevo cara a cara contra su rival republicano, Mitt Romney, se trataba sobre todo de que el Presidente estadounidense, Barack Obama, no volviera a perder, como le sucedió en su actuación durante el primer duelo dos semanas atrás en Denver.


El Mandatario demócrata demostró que sigue teniendo la energía y ganas suficientes como para que la carrera por la Casa Blanca contra Romney sea, cuanto menos, una cuestión todavía totalmente abierta.


"Obama enseña los dientes", concluyó "The New York Times" nada más acabar el debate la noche del martes (madrugada en Europa) en una columna en la que definió la transformación del mandatario desde el primer debate como "del pacifista de Denver al púgil de Long Island".


De hecho, el debate concebido como una especie de charla en donde la audiencia era la que hacía las preguntas pareció a ratos un auténtico ring en el que los dos rivales daban vueltas midiéndose a corta distancia, sin llegar en ningún momento a tocarse -salvo el inicial apretón de manos- pero invadiendo el espacio del otro y lanzándose de forma ininterrumpida fuertes puñetazos retóricos.


"Romney no tiene un plan de cinco puntos", afirmó Obama en referencia al programa del republicano para crear hasta 12 millones de empleos si gana la carrera por la Casa Blanca. "Tiene un plan de un sólo punto y éste consiste en asegurarse de que la gente en lo más alto juega con reglas diferentes", agregó.


El jefe de Estado no dudó tampoco en interrumpir cada vez que pudo con un "no es verdad" las afirmaciones de un Romney visiblemente irritado cuando éste hablaba de temas como el rescate de la industria del automóvil, política energética o impuestos.


Todo ello con un lenguaje corporal radicalmente alejado del gesto abatido y hasta despistado, con la mirada baja, que ofreció en su primer debate.


Obama la noche del martes era un hombre alerta pero confiado, sonriente pero agresivo, educado pero listo para blandir el sable dialéctico, siempre buscando la complicidad con la audiencia en la sala y, más importante aún, con los millones que lo siguieron en televisión.


"Obama tiene que demostrar que quiere este trabajo", había dicho un comentarista de la cadena "ABC" justo antes del debate.


Y, cuanto menos, logró transmitir esa energía que tanto le faltó en el primer cara a cara con Romney y que tanto le costó en términos de encuestas: según un sondeo rápido de la cadena CNN, el 73 por ciento de los consultados consideró que Obama estuvo mucho mejor este martes que en el primer debate.


La pregunta clave es: ¨Será suficiente para recuperar el terreno perdido? Y la respuesta inmediata no puede ser más que un rotundo no.


Sobre todo porque la cita del martes si bien supuso en cierta forma el regreso del viejo Obama, ello no quiere decir que Romney perdiera pie.


Más aún, la encuesta de "CNN" puntualizaba que si bien Obama era considerado el ganador por un margen bastante estrecho -46 por ciento frente a un 39 por ciento para Romney-, el candidato republicano logró la ventaja de los sondeos cuando se preguntó a los entrevistados quién estuvo mejor en temas concretos, sobre todo en política económica.


Un dato que no debe subestimarse en una campaña electoral donde la economía ha sido el tema central durante meses.


Lo que el debate del martes ha dejado es por tanto como mucho la sensación de que todo sigue abierto a menos ya de tres semanas de la cita en las urnas el 6 de enero, y más aún con un tercer y último cara a cara pendiente, el lunes de la semana próxima.


"Después de lo que pasó en Hofstra, está claro que la verdadera competición será la lucha hasta la línea de llegada", dijo "The Washington Post".


"La batalla desde ahora hasta el día de las elecciones será luchada con tanta fiereza como se combatió en la batalla de Hofstra", vaticinó el rotativo capitalino.