NAIROBI.- La Unión Africana (UA) anunció a través de un comunicado que respalda el plan de intervención militar conjunta en el norte de Mali, una región controlada por rebeldes y secesionistas desde el pasado mes de marzo.
"(La UA) decide respaldar el Plan de Operaciones coordinado para el despliegue de Afisma", como se denominó la fuerza militar conjunta africana que se prevé será enviada a Mali, afirma la misiva de la organización enviada hoy a la prensa.
"Su objetivo es responder a la petición de las autoridades de Mali de retomar el control de las zonas ocupadas en el norte del país, desmantelar a las redes terroristas y criminales y restaurar de forma efectiva la autoridad del Estado en todo el territorio nacional", detalla la UA, cuyo organismo es integrado por todos los países africanos, salvo Marruecos.
El Plan de Operaciones coordinado, en el que se prevé el despliegue de 5.500 soldados en Mali, ya fue respaldado el pasado domingo por la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), que se comprometió a aportar 3.300 efectivos y pidió la ayuda de otros países para completar el contingente.
Tras el apoyo de la CEDEAO y la UA, la ONU debe dar el visto bueno final a la operación militar, por lo que en su comunicado de anoche el organismo panafricano solicita a la presidenta de la Comisión, Nkosazana Dlamini Zuma, que se ponga en contacto con Naciones Unidas.
"Urgimos a la presidenta de la Comisión que transmita de forma inmediata el Plan de Operaciones coordinado al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon", detalla el texto.
Asimismo, la organización panafricana solicita "al Consejo de Seguridad de la ONU que apoye plenamente" el Plan de Operaciones coordinado y "que autorice, para un periodo inicial de un año, el despliegue de Afisma" en Mali.
La UA lanza también un llamamiento a "los países africanos de la región, los países clave y a los vecinos de Mali a que contribuyan al éxito de las operaciones planeadas, particularmente a través de contribuciones financieras, logísticas, técnicas, en materia de inteligencia y con tropas".
Mali se encuentra sumido en una profunda crisis desde el pasado 22 de marzo, cuando un golpe de Estado perpetrado por miembros del Ejército de Mali derrocó al presidente elegido democráticamente, Amado Tumani Turé.
Con esa acción, los militares protestaban por la escasa atención que prestaba el Gobierno de Mali a la rebelión de los tuareg en el norte del país, pero el golpe de Estado no hizo más que empeorar la situación en esa zona.
Aprovechando el vacío de poder en Bamako tras el derrocamiento de Turé, los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA) proclamaron el pasado abril unilateralmente la independencia de la región septentrional de Mali, que abarca una superficie de 850.000 kilómetros cuadrados.
Sin embargo, diversos grupos yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO) o Ansar Al Din se han hecho fuertes en la región, cuyo control han arrebatado a los tuareg y en la que han establecido una versión rigorista de la ley islámica.
Según las últimas cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el conflicto del norte de Mali ha causado el desplazamiento de más de 200.000 personas, de las cuales al menos 46.000 se han trasladado a Bamako.