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Cristina Fernández y paro de hoy: "A mí no me corren con 'patoteadas'"

"No me corren con amenazas, me voy a bancar las que me tenga que bancar", advirtió la Mandataria argentina, quien calificó la paralización sindical de este martes como "una extorsión".

20 de Noviembre de 2012 | 20:33 | DPA

SAN PEDRO.- La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, afirmó que la medida de fuerza convocada hoy por centrales obreras opositoras "no fue una huelga" sino "un apriete, una amenaza, una extorsión".

La Mandataria también desestimó el alcance de las movilizaciones efectuadas hoy en distintas ciudades de ese país.

"Hoy no fue una huelga o un paro, ni siquiera un piquete", subrayó, durante un acto por el Día de la Soberanía realizado en la localidad bonaerense de San Pedro.

"Por favor, no hablemos de piquete, hablemos de aprietes, de amenazas, apenas eso, que no puede pasar en nuestro país. Los argentinos tenemos que tener la libertad de elegir qué es lo que queremos hacer", aseveró Fernández. "No se puede someter a la extorsión, a la amenaza a los trabajadores".

"Soy una mujer, no me agarro a trompadas (puñetazos). A mí no me corren con amenazas, me voy a bancar las que me tenga que bancar", desafió.

"A mí no me corre nadie, y mucho menos con amenazas, patoteadas y matones", recalcó.

La Presidenta insistió en que las movilizaciones de hoy fueron "un fenómeno circunscrito a unos pocos gremios de servicios y en la capital federal".

"En el resto de la República Argentina funcionó todo porque la gente quiere laburar, quiere trabajar y cuidar sus fuentes de trabajo", aseguró.

"Quiero mucha libertad, que la gente puede decidir y decir lo que quiera", remarcó.

Las declaraciones de la Mandataria aluden probablemente a la suerte corrida por el ex Presidente radical Fernando de la Rúa, quien debió renunciar en diciembre de 2001 en medio de extensas huelgas y manifestaciones enmarcadas en la profunda crisis económica que vivía entonces ese país.

Cortes de caminos

La Presidenta evaluó así a la primera huelga general convocada por la facción disidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), liderada por su antiguo aliado y ahora enconado adversario Hugo Moyano, y la rama opositora de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), que encabeza Pablo Micheli.

Los gremios exigen la actualización del mínimo del impuesto a las ganancias que pagan los trabajadores, un aumento en las jubilaciones y el salario mínimo y la universalización de las asignaciones familiares.

La medida de fuerza tuvo amplia adhesión en Buenos Aires y otras ciudades del país, y generó cerca de 300 cortes de calles, accesos y carreteras en diversos puntos del territorio trasandino, lo que dificultó la llegada de los trabajadores a sus empleos.