Mohamed Mursi.
ReutersEL CAIRO.- El Presidente egipcio, Mohamed Mursi, invitó a la oposición a un diálogo el sábado y aseguró que respetaba la libertad de expresión, aunque advirtió contra la continuación de los disturbios entre sus partidarios y opositores que han causado siete muertes hasta ahora.
"Hago un llamamiento a todos los partidos políticos para un diálogo el sábado 8 de diciembre en el palacio presidencial", declaró Mursi.
El Mandatario precisó que las discusiones deben tener por tema la elaboración de una ley electoral y una hoja de ruta a seguir tras el referéndum sobre el proyecto de Constitución, que es rechazado por los opositores.
Según analistas, es poco probable que los líderes de la alianza liberal opositora, Mohamed El-Baradei y Amre Mussa, acepten la oferta, dado que Mursi no quiere cumplir antes con la base de sus demandas.
Los partidos liberales y de izquierda reclaman una revisión del borrador de constitución formulado por los islamistas. Además, insisten en posponer el referéndum sobre la constitución, previsto para el 15 de diciembre y que el Presidente mantiene a todo trance.
En el caso de que la mayoría de los ciudadanos vote en contra del borrador, sin embargo, el Mandatario dijo que estaría dispuesto a convocar a una asamblea constitucional.
En cuanto a las peticiones para que derogue la declaración que amplió sus poderes, Mursi sólo se mostró dispuesto a renunciar al artículo VI, que le permite "tomar todas las medidas necesarias para garantizar la revolución, la unidad y la seguridad nacional", sin consulta a otros poderes.
Activistas: Habla como Mubarak
El discurso fue recibido con indignación y burlas por parte de la oposición. Algunos activistas compararon su retórica con la de su antecesor, Hosni Mubarak.
Delante de una oficina de los Hermanos Musulmanes en el barrio cairota de Makattam se produjeron por la noche violentas protestas. También en la ciudad de Assiut, en el sur, salieron miles de manifestantes a las calles para protestar.
En la noche del miércoles murieron siete personas en enfrentamientos en El Cairo y Suez, y otras 771 resultaron heridas. Los choques entre opositores y simpatizantes de los Hermanos Musulmanes son los más graves desde la caída de Mubarak.
Tras los disturbios, la Guardia Republicana desplegó tanques alrededor del palacio presidencial, cuyas cercanías se transformaron en el epicentro de los desórdenes.