MADRID.- A la sombra de la recesión, los combustibles de bajo costo ("low cost") para automóviles y maquinarias agrícolas, que comercializan empresas que no son líderes, están ganando fuertemente el mercado en España y ya suman 23% de las ventas, cuando hace cinco años sólo representaban 10% de la facturación del sector.
Incluso, los grandes súper mercados, que en sus sectores de aparcamiento suelen tener expendio de carburantes, están presionando a las grandes petroleras como Repsol, Cepsa, BP y Galp para que bajen sus precios.
El ahorro que ofrecen las gasolineras "low cost" ronda entre los 5 y los 8 céntimos por litro, lo que al llenar el tanque de un automóvil medio supone alrededor de 3 euros, un ahorro considerable en un momento de especial sensibilidad en el gasto familiar.
El aumento del IVA, aplicado por el gobierno de Mariano Rajoy, también ha influido decisivamente en el hábito de los consumidores de gasolina, opinan los expertos.
"Hay mercados que están cambiando los colores de sus surtidores de expendio y ya se ven marca poco conocidas de carburantes 'low cost' en Carrefour, por ejemplo", explicó una fuente del sector.
"La enorme polémica por la política empresarial de los últimos meses y los elevados precios de los carburantes que venden las grandes petroleras, es una mínima parte de la gran tormenta que sufre el sector. La crisis económica en España está provocando una metamorfosis total de la red de gasolineras", informó el diario Expansión, especializado en temas económicos.
Según una investigación del periódico, en los cinco últimos años se han disparado las ventas de gasolinas más baratos en puntos de ventas alternativos, sobre todo cooperativas agrícolas, hipermercados, y algunas gasolineras independientes.
Fuentes del sector dijeron que un 23% de los litros que se venden en España se comercializan ya a través de estos canales, frente a un 10% de hace cinco años.
Incluso en las regiones se están posicionando las gasolineras "low cost". En Cataluña, por ejemplo, las cadenas agroalimentarias Bonúrea y Esclat, ya cuentan con 41 y 19 gasolineras "low cost" en sus predios.
"La idea no tiene muchos secretos. Se trata de gasolineras con una infraestructura simplificada, en un espacio más pequeño, sin tienda ni personal, por lo que los costos son menores y se puede ofrecer un precio más competitivo", detalló el diario La Vanguardia, que se edita en Barcelona.
Las gasolineras de bajo costo han buscado abaratar la infraestructura. "Ocupamos, por ejemplo, solo un 25% del espacio que acostumbran a tener las gasolineras tradicionales y todo está automatizado, no necesitamos personal específico. Por eso podemos ofrecer precios más bajos que el de las grandes petroleras", explicó Jordi Roset, propietario de Petro7, una de las compañías que vende combustible "low cost".
"El producto es el mismo pero sin marca, como las marcas blancas de los supermercados, por lo que creemos que va a acabar teniendo el mismo éxito. En tiempos de crisis es la mejor alternativa", amplió Josep Sánchez Turró, otro empresario del sector, entrevistado por La Vanguardia.
Así, para los españoles los carburantes de bajo costo ya no son un producto que consumen exclusivamente aquellos con menor poder adquisitivo.
En los surtidores "low cost" se ven ahora autos austeros, pero también los de alta gama, taxis e, incluso, empresas de transporte.
Otro cambio en el mercado y en los hábitos forzado por la crisis. Y van...