LONDRES.- El Gobierno británico apoya el plan del Presidente estadounidense, Barack Obama, de autorizar ataques contra los yihadistas en Siria y no descarta participar en los ataques aéreos.
Un portavoz del Ejecutivo precisó unas declaraciones previas efectuadas por el ministro de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, tras reunirse con su colega alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Berlín, donde subrayó que Londres "no iba a tomar parte en ataque aéreo alguno en Siria".
Según Downing Street, el jefe de la diplomacia británica se había referido a la decisión adoptada el pasado año de no participar en los bombardeos contra posiciones del presidente sirio, Bashar al-Assad.
"Lo que estaba diciendo es que el pasado año el Parlamento expresó su opinión respecto a la participación en los ataques aéreos contra el régimen de Al-Assad", explicó la fuente.
Agregó que el primer ministro, David Cameron, "no ha descartado nada" respecto a posibles ataques contra las posiciones de los yihadistas y que "no se han tomado decisiones en ese sentido".
En una comparecencia por televisión, Obama anunció anoche en un discurso a la nación desde la Casa Blanca que extenderá a Siria su campaña de ataques aéreos contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), al que su Gobierno perseguirá "dondequiera que esté".
En respuesta a esta decisión y teniendo en cuenta las declaraciones de Hammond, el portavoz de Downing Street dijo esta mañana que el Reino Unido "no está en la etapa de tomar" una decisión sobre su participación en una operación de ese tipo.
Downing Street consideró vital contar con el apoyo de los países de Medio Oriente y alertó de los riesgos de "pasar por encima" de los líderes de la región.
"Hemos apoyado el enfoque que Estados Unidos ha tomado", agregó el portavoz, que destacó la importancia de hacer frente a la violencia de los yihadistas del EI.
Londres no ha ocultado su preocupación por la violencia del EI después de que los yihadistas decapitaran a los periodistas estadounidenses James Fowley y Stephen Sotloff y amenazaran con asesinar también al rehén británico David Haines.
El giro dado por EE.UU. se produce un año después de que Obama indicara que su Gobierno no intervendría en la guerra civil siria con bombardeos contra posiciones del régimen sirio pese al uso de armas químicas por parte de las fuerzas de Bashar al-Assad.
Obama aseguró anoche que ha reunido los apoyos internacionales suficientes para liderar una "amplia coalición" que permita "destruir" al Estado Islámico, un esfuerzo que llevará "tiempo" y que supone "riesgos" para las fuerzas militares implicadas.