Botero plasma en su obra momentos de violencia de Colombia

Su colección dedicada al conflicto interno de Colombia presenta a guerrilleros en la tranquilidad de un mundo al que han contribuido, paradójicamente, a trastocar tornándolo caótico. Pero, también muestra el lado cruento y frío, más cerca de la realidad palpada por los colombianos.

13 de Julio de 2000 | 09:18 | Associated Press
BOGOTA.- Fernando Botero, el pintor colombiano que nunca ha puesto toques de violencia en sus obras, ha dado un giro al plasmar en sus lienzos más recientes aspectos de la violencia que desgarra a su país desde hace más de 36 años.

Con sus características formas que dieron nacimiento a históricas figuras gordas, Botero, aun en los entornos de violencia, no ha podido sin embargo dejar de reflejar el sosiego y color que caracteriza a su trabajo artístico de pincel.

Su extraña colección dedicada a la guerra interna en Colombia presenta a guerrilleros en la tranquilidad de un mundo al que han contribuido, paradójicamente, a trastocar tornándolo caótico. Pero, también muestra el lado cruento y frío, más cerca de la realidad palpada por los colombianos.

En uno de los trabajos de esta colección, de la cual informa en avanzada la revista Diners, el pintor muestra a un grupo de asesinos cuando disparan contra unos campesinos que bailaban en una localidad rural colombiana. Botero se inspiró para esta obra en una masacre ocurrida en abril de 1988, que dejó 28 personas muertas.

En contraste, Botero destaca al guerrillero más viejo del hemisferio, Manuel Marulanda Vélez, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un ambiente sosegado, rodeado de árboles. Marulanda aparece con uniforme militar de camuflaje, empuñando un fusil, con el dedo en el gatillo y con una toalla roja que regularmente deja reposar en su hombro izquierdo.

Dentro de su selección de violencia, el pintor también enseña un carro destruido por una bomba en cualquier calle de una de las ciudades colombianas: Aspecto común de desolación durante una guerra terrorista que desató el narcotráfico contra el estado en la década de los 80.

Asimismo, están incluidas las figuras rechonchas de un grupo de hombres armados, pero vestidos de civil, descansado en un plácido paraje rural, seguramente antes de alguna de las emboscadas en las zonas de guerra.

La revista dice que la colección será regalada por Botero a Colombia para ser exhibida por el Banco de la República a partir de octubre.

Botero, de 68 años, nacido en Medellín, se destacó hasta ahora como un pintor que le ha huido a
los temas de violencia. Ha pintado sin embargo tardes taurinas, con toros que parecen inertes, y ha dicho que aquello que le interesaba reflejar era más bien la vivacidad de los colores de las tribunas antes que el drama de muerte del astado.

Parte de su pinacoteca personal, con algunos de sus más famosos lienzos, los donó a su ciudad natal, donde se abrirá un museo dedicado al artista.

El pasado abril, Botero regaló a Cartagena, puerto turístico sobre el Caribe, una de sus esculturas, que los lugareños denominan la Gorda.

Como cualquier colombiano conmovido por la guerra, dijo que su obra "debe simbolizar la búsqueda de la paz en medio del pavoroso remolino de la violencia".
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