Condorito, un clásico Latinoamericano

No hay que olvidar que esta historieta humorística creada por "Pepo" ha sobrevivido a más generaciones que cualquier otra viñeta en nuestro continente

14 de Julio de 2000 | 13:44 | Juan Andrés Salfate, El Mercurio Electrónico
Condorito SANTIAGIO.- Con 44 años de vida y conocido -por no decir adjudicado patrióticamente- por casi todos los países de Latinoamérica, "Condorito" cuenta con esa especial condición de salvoconducto estilístico que caracteriza a los clásicos. Asimismo, los principales lectores de este producto no son, por lo general, consumidores de cómic (entendido como una plataforma expresiva), sino que nos encontramos ante una lectura al paso. Como la de esas revistas que tienen presencia obligatoria en las consultas médicas. Pero no hay que olvidar que esta historieta humorística creada por Pepo ha sobrevivido a más generaciones que cualquier otra viñeta en nuestro continente. "Condorito", simplemente, no puede dejar de existir, primero por una simple y fuerte razón de ventas y tiraje masivo y, luego, porque sus chistes cotidianos y de consumo rápido se encuentran en perfecta sintonía con los tiempos que corren; vale decir, donde no hay tiempo para nada. Por todo esto, se le perdonan sus no pocas fallas, como los continuos saltos de ejes en los planos, algunos chistes que repiten la misma fórmula a pocas páginas de distancia, y otras como ese chascarro titulado "Barco", en el que Coné quiere estrenar un barquito a vela pero al encontrarse con otro niño con su buque de guerra a control remoto, se devuelve llorando tras dejar su juguete en el tarro de la basura. Obviamente, esto no se trata de un chiste, sino más bien de un ejercicio dramático inesperado y, en todo caso, innecesario.

Hoy en día se puede decir que "Condorito" cumple, pero no entusiasma. Pero, asimismo, tampoco necesita de grandes excusas para lanzarse de lleno a tapar los quioscos del país.

Probablemente, el número recién aparecido de "Condorito 2000" no venda más ejemplares que de costumbre (que, insistimos, no son pocos), y eso los editores de la revista lo saben. Por eso, en las primeras páginas se despachan los chistes alusivos al cambio de centuria y luego todo vuelve a la normalidad; al entorno marginal de Condorito y sus exóticos amigos, que a la fecha han dejado de ser prototipos del pueblo chileno para convertirse en personajes universales que no evolucionan y que, por lo mismo, tampoco se desgastan.
Juan Andrés Salfate.
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