J. K. Rowling, Twain y Salinger, en lista de censura

Los libros de Harry Potter, junto a las "Aventuras de Huckleberry Finn", de Mark Twain, y obras maestras como "De ratones y hombres", de John Steinbeck, y "El cazador oculto", de J. D. Salinger, están en una lista de obras amenazadas de censura en Estados Unidos.

13 de Septiembre de 2000 | 17:35 | ANSA
WASHINGTON.- Los libros de Harry Potter, junto a las "Aventuras de Huckleberry Finn", de Mark Twain, y obras maestras como "De ratones y hombres", de John Steinbeck, y "El cazador oculto", de J. D. Salinger, están en una lista de obras amenazadas de censura en Estados Unidos.

La lista de los 100 títulos que diversos grupos quisieron y quieren aún todavía prohibir en las bibliotecas del país fue compilada y publicada por la Oficina para la Libertad Intelectual de la American Library Association.

Para su directora, Judith Krug, "es la prueba de que ningún libro está al resguardo de los riesgos de censura".

El tema se discutirá del 23 al 30 de septiembre en la 20a. semana del libro prohibido. Los motivos de la censura de títulos a menudo son profundos en la sociedad norteamericana, y difíciles de erradicar: grupos cristianos de variada extracción atacan a Harry Potter porque habla de brujos y magia, y ya consiguieron que sus libros sean removidos de algunas bibliotecas.

Sexo y violencia, racismo y brujería son otros temas a menudo presentados para llevar adelante una moción de censura. Sin duda, no todos los libros son aptos para todas las edades.

"Scary Stories", los cuentos de horror de Alvin Schwartz que abren la lista de textos a prohibir, a menudo suscitan miedo en los niños, con un cóctel de violencia, canibalismo y fantasmas.

También es cierto que, con el tiempo, las sensibilidades cambian: la denuncia del lenguaje racista de Twain y de Steinbeck es fruto de la evolución de la sociedad norteamericana.

Pero de ahí a prohibir, el camino es largo. Padres y asociaciones familiares, a menudo vinculadas a ambientes religiosos y conservadores, parecen preocuparse sobre todo cuando los libros que a ellos no les gustan son usados en la escuela, demostrando poca confianza en el sentido crítico de docentes y estudiantes.

Bibliotecas escolares y públicas registraron en los años '90 más de 5 mil denuncias: en los últimos tiempos, la cantidad de protestas disminuyó, pero tal vez sólo porque los censores "in pectore" están empeñados en ocuparse de los contenidos de Internet.

En realidad, sólo una denuncia de cada 20 provoca la prohibición de un libro. En general, explica Krug, cuando se conoce una denuncia surge un movimiento de opinión en defensa del título cuestionado.

Pero igualmente varios libros y autores famosos conocieron la vergüenza de la censura: en 1993 y luego nuevamente en 1997, por ejemplo, Salinger desapareció de dos distritos escolares californianos.
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