La tabacalera novela de Cabrera Infante

El humo de tabaco es placer, tradición, historia y cultura alta y baja, tesis de base de "Puro Humo", la última obra publicada en español por el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, quien la presentó anoche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

21 de Septiembre de 2000 | 09:49 | ANSA
MADRID.- El humo de tabaco es placer, tradición, historia y cultura alta y baja, tesis de base de "Puro Humo", la última obra publicada en español por el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, quien la presentó anoche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Militantemente contrario al gusto "políticamente correcto" del antitabaquismo ("al nacer habría que ponernos una etiqueta que diga que vivir es dañino para la salud, ya que lleva a la muerte"), Cabrera Infante firma este libro casi en conjunto con Iñigo García Urreta, joven profesor de literatura que le ayudó a traducirlo al español, a partir de la versión original, escrita y publicada en inglés en 1985, bajo el título "Holy Smoke".

Respecto a esa versión original, "Puro Humo" mantiene el gusto del juego de palabras absurdo ("ambos títulos tienen algo en común: no quieren decir nada", aclara el autor) pero agrega nuevas referencias eruditas y menciones a casos de célebres fumadores contemporáneos, como Bill Clinton, que, según Cabrera Infante, "ha demostrado que no sabe qué hacer con sus puros".

Una de las figuras centrales de "Puro Humo" es Rodrigo de Jerez, el compañero de viaje de Cristóbal Colón que fue el primer europeo que adoptó la costumbre indígena del cigarro, y por ello fue procesado por la Inquisición.

"La esposa de Rodrigo le denunció al tribunal religioso tras haberle descubierto fumando, convencida que había hecho un pacto con el demonio por lo que echaba humo de la cabeza. En mi libro cuento que tras confesar su pacto bajo la tortura, Rodrigo fue condenado a muerte y murió en la hoguera, él mismo transformado en un enorme puro. Pero en realidad por su crimen pasó cinco años en la cárcel, y cuando salió todo el mundo fumaba en Jerez", cuenta el escritor cubano.

El tabaco, sobre todo en cuanto cigarro o puro, está obviamente ligado a la historia de Cuba y del mismo Cabrera Infante, ya que Rodrigo de Jerez vio fumar por primera vez a un indio en la provincia de Gibara, donde siglos después nacería el autor.

Cabrera Infante nació en una familia que contaba fumadores empedernidos como su bisabuelo, que dejaba trozos de puros en diferentes lugares de la casa para ir fumando a medida que se desplazaba, o adversarios encarnizados del vicio como su tío abuelo que, impresionado por el higienismo de Adolf Hitler, "se volvió nazi, lo que era poco común en la provincia cubana durante la guerra".

Las volutas de humo también forman parte de otras leyendas a las que Cabrera Infante está vinculado: las de la pantalla cinematográfica.

En la portada de "Puro Humo" puede verse el rostro de uno de los fumadores de puro más célebres de Hollywood, Groucho Marx, y el libro menciona a muchas otras estrellas del cine.

Del personaje de Edward G. Robinson en "Double Indemnity", de Billy Wilder, que para comprar sus cigarrilos pide "mi panacea", al tren en el que viajaba Marlene Dietrich en "Shangai Express" ("parecía Londres en la niebla de tanto humo que había"), Cabrera Infante celebra la omnipresencia de la brasa ardiente en la historia del cine, dejando un lugar particular para Humphrey Bogart, acaso el fumador más celebre de Hollywood.

Lleno de citas eruditas y detalles reveladores -los Montecristo y Romeo y Julieta, por ejemplo, son puros que deben sus nombres a Alejandro Dumas y Shakespeare, ya que los torcedores de cigarros escuchaban la lectura de sus obras durante su trabajo-, "Puro Humo" es una suerte de rapsodia de homenaje al tabaco, con el habitual estilo irrevente, cosmopolita, docto y simplemente divertido del mejor Cabrera Infante.
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