Petición de matrimonio de Miterrand

Entre las bellas historias que recuerda Judith Klein está el encuentro con un francés que se identificó como Francois Miterrand, quien quedó enamorado a primera vista de ella. Incluso le pidió matrimonio, pero ella siendo judía y él católico, comprendió que no sería posible en su familia tal enlace.

25 de Septiembre de 2000 | 11:27 | Marcelo Cabello, El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- Otro personaje que asoma en este triste pasado de la autora de Semillas de Dios es nada menos que Francois Miterrand, quien años posteriores sería el Primer Mandatario de Francia y en ese tiempo ofreció matrimonio a Judith Klein.

La anécdota surge en otro momento doloroso para ella, pues venía de enterrar a una de sus hermanas que falleció por el frío, y que tras alegar e insistir en esa ceremonia fúnebre, le permitieron los alemanes realizar el último adiós.

Judith con Gyuri, su primer hijo, en 1946¿Cómo conoció a Miterrand?

"Estábamos en un campo con franceses, rusos y judíos, los otros por temas políticos, los topamos en un cementerio donde sólo enterraban a franceses y rusos, con excepción de mi hermana que llevaron al cementerio, y no a la basura, porque lloré mucho para no llevarla a la basura. Cuando volvimos, había dos hombres, uno me pregunta por mi nombre, él hablaba alemán, nos dijimos nuestros nombres, y les contamos que estábamos en el campamento. Me dice que no habrá más muertos judíos gracias a ellos, entonces le digo que si son libertadores porque no venían a ver a nuestras compañeras, que conocieran a otras que salvaron".

¿Qué ocurrió después, aceptó la invitación?

"Fue y le convidamos un panqueque que preparó mi hermana. A ella le dijo que quería casarse conmigo, mi hermana me lo preguntó, yo le dije que no, que quería ir a mi casa, y cuando mi papi diga que sí, me casaba con él. Miterrand quería venir con nosotros, de hecho se fue con nosotras en un tren hasta que llegamos a una estación, todavía había guerra, era de madrugada, estábamos obligados en la estación a esperar otro tren. De repente me robaron el paquete con algunas cosas, trapos, cuando veo aquí pobres sacando cosas de la basura, así eran mis pertenencias... y Francois me dijo que iba a buscar el paquete, dejó su chaqueta con nosotros...".

¿Curiosidad?

"No tenía que hacer, así que veo su chaqueta y encuentro su credencial que dice que es católico, Me pregunto ¿cómo puedo llevar un católico para mi papi?, sufrieron tanto, no, no puede ser, así que dejamos todo en un árbol colgado, y nos fuimos, nos escondimos, no queríamos que veniera con nosotros, sería una mala sorpresa para mi papi si llevábamos un católico a casa".

Y ahí no lo encontró más...

"Cuando partimos en el tren, al bajarnos en la otra estación, abajo nos esperaba. Mi hermana le explicó que éramos judíos, que perdonara pero no queríamos disgustar a nuestro padre, pues teníamos la esperanza de ver a nuestro padre, no creíamos que lo habían llevado al crematorio. Era nuestra esperanza, mi hermana le dijo que nosostros éramos judíos, él católico, no queríamos que veniera con nosotros y nos separamos. Miterrand se despidió llorando".

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