Fuguet: "Espero ser un escritor que a veces hace periodismo"

El periodista-escritor acaba de relanzar su particular novela "En un lugar de la noche", que sirvió de guión para la película ídem. Aquí se refiere al descubrimiento de una nueva forma de narración, al corte temporal del filme y sus próximos proyectos literarios, que abarcan sus columnas en "Wiken" y 35 textos de hispanos sobre Estados Unidos.

02 de Octubre de 2000 | 14:47 | Marcelo Cabello, El Mercurio Electrónico
SANTIAGO.- Feliz se le ve, por estos días, al periodista-escritor y viceversa Alberto Fuguet. Y no por alguna calle estadounidense. Para nada, su transitar es por la Ciudad Jardín, "con más vida" que Santiago, asegura el día del relanzamiento de su libro En un lugar de la noche (Aguilar), que sirvió de fundamento, también excusa, para realizar el guión del filme , dirigido por Martín Rodríguez.

Un texto bastante particular, considerando que entre sus páginas, el lector conoce de la trastienda de cómo se produce y realiza una película. Hablamos del guión, cortes, escenas, artículos de prensa, inversión humana y financiera. "Un libro para los cinéfilos", aseguró la editora de Espectáculos de La Segunda, Ana Josefa Silva.

El periodista-escritor Alberto FuguetTexto que acaba de relanzar en la capital, junto con el anuncio de un corte al filme y quizá una eventual puesta en la cartelera de cine arte, y de todas maneras en formato video y en la parrilla programática de algún canal de televisión.

¿Cómo nace la idea de estos dos hermanos?

"La película nace luego de una propuesta de Martín Rodriguez, el director. Yo no lo conocía. Venía, sin embargo, con una marraqueta bajo el brazo: un productor que ya había producido un corto en el cual yo había participado: 10.7, de Marco Enríquez. Con Martín nos pusimos a idear una historia. Y salió ésta de los hermanos. Decidí jugármela porque ya estaba listo para dejar de ser un espectador".

¿De qué manera surge la idea de realizar un libro particular: con guión, recortes de prensa, comentarios? ¿Pesó más lo cinéfilo que lo literario?

"Lo fetichista más bien. Me encantan los libros de cine. Tengo muchos. Los guiones se leen poco -aunque son ideales a la hora de aclarar una duda o preparar un filme, pero los bonus tracks son en extremo interesantes. A pesar de ser un libro cinéfilo, particular, de vocación minoritaria, creo que resultó bastante literario en el sentido creativo de la palabra. En buenas cuentas, Dos hermanos... es la historia de un escritor cinéfilo que participa en un filme al que le va comercialmente mal pero, en el camino, aprende mucho y queda prendado".

¿Por qué lo sientes el libro "más tuyo"?

"Todos mis libros son míos. Sucede que éste, que no es novela, lo es tanto o más. Yo pensaba que sólo la ficción podía ser personal. Este libro, desde luego, es muy, muy personal y eso que buena parte ni siquiera está escrita por mí (las críticas y reportajes)".

En un lugar de la noche sirvió para una película¿Qué hay de biográfico en la historia y qué no?

"Poco la verdad. Está inspirada en un hecho real que le pasó a un tercero -los que viajaron toda la noche, además, no eran hermanos-. Sin duda que el mundo que sale en el filme es un mundo, y son personajes, cercanos a mí y, por cierto, al director. Martín se negó a filmar cosas que no conocía. Por eso rechazó la posiblidad de rodar Tinta roja, libro que, al final, tomó Francisco Lombardi, en Perú. Creo que En un lugar... refleja mi mundo y el tipo de gente que mejor conozco. El personaje de Cruz-Coke perfectamente pudo ser un amigo de la pandilla de Mala onda, quince o veinte años después. Más que biográfico, creo que es personal. Tengo un hermano, soy hombre, soy chileno, tengo más o menos esa edad, tengo amigos. Suficiente para entender y comprender a Diego y a Simón (los protagonistas)".

Hablaste de que si le iba mal a la película, le iba mejor al libro ¿cuál es la relación de ello?

"Lo que quise decir es que, literariamente, el fracaso es más dramático que el éxito. Es parte de una tradición. El epílogo del libro intenta explicar esa caída. El éxito no necesita análisis y es más para celebrarlo que para articularlo. En todo caso, Dos hermanos... iba a publicarse independiente de cómo le fuera al filme en la cartelera".

¿Te bajoneó la brevedad de cartelera y mala crítica del filme?

"No creo que tuvo mala crítica. El 80 por ciento fue positiva y, más bien, laudatoria. (Juan Andrés) Salfate, en El Mercurio, dijo que era lenta y la Zona dijo que era un somnífero. Yo, de verdad, quedé feliz con la recepción crítica y con la de las personas común y corrientes. Respecto de lo poco que duró, más que bajoneado, quedé marcando ocupado. Tanto esfuerzo para tan poco. Pero bueno, así funciona la cosa".

Dijiste que con el libro y sus secciones, pudiste liberarte de la "primera persona", ¿qué se gana con eso?

"Me entendiste mal. Al revés: pude descubrir la primera persona. La primera persona de la no-ficcion, que no es lo mismo que narrar en la voz de un personaje. No. Aquí el que narra, el que se confiesa, soy yo. Lo que me permitió Dos hermanos... fue descubrir el "ensayo personal". O sea, narrar asuntos de uno. Confieso que me quedó gustando. Me liberó porque antes creía que era un tanto quebrado andar contando cosas de uno. El fantasma que me perseguía era ¿y a quién le va a importar? Ya sé a quien: a mí".

Lanzaste el libro en Chillán, ¿por qué ahora te atreves en Santiago?

"Chillán fue para hacer algo nuevo y para ver si Santiago es Chile. No lo es. Por suerte. Lanzar es sólo un rito. Lo importante es que el libro esté en las librerías, reales o virtuales".

¿Te gustó el corte de la película? ¿se necesitaba?

"Me gusta más, sí. Menos es definitivamente más. Martín tuvo más calma y pudo pulirla mejor sin la presión del inminente estreno. Ese corte será el que será lanzado en video a fin de año y el que se dará en la tele. Es el mismo filme, sólo sin la grasita que se acumula en el invierno. Hay rumores que se reestrenará en cines. Eso depende del productor. Ojalá así sea pero lo veo difícil. El filme, en todo caso, circulará por festivales, ciclos y universidades. Mi meta es que más adelante salga en DVD".

Para la Feria del Libro traes novedades, hay un texto "Se habla en español", ¿de qué se trata?

"En efecto, se llama Se habla en español y es un libro editado en Miami y en castellano, por cierto. Es una antología que ideé y armé junto a mi amigo, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán. Son 35 textos de 35 narradores hispanos emergentes que escriben sobre Estados Unidos. La tesis es que los Estados Unidos se ha transformado en un nuevo país latinoamericano donde, por cierto, se habla español. Hay un cuento mío y de tres chilenos más: Lina Meruane, Alejandra Costamagna y Alfredo Sepulveda".

Hay otro proyecto a futuro, la recopilación de tus artículos, ¿por qué y cuándo?

"Sale en noviembre. Se llama Primera parte. Son algunos de mis textos periodísticos (los mejores, espero) escritos durante el siglo 20. Incluye todo ese experimento que fue la columna de Enrique Alekan en el Wiken ¿Por qué? Porque necesitaba cerrar una etapa (mi etapa de periodista) antes de pasar a otra. Es por una cosa de orden mental. Espero seguir escribiendo en periódicos y revistas, pero ahora como escritor. Antes era un periodista que se creía escritor. Ahora espero ser un escritor que a veces hace periodismo. Supongo que Primera parte fue mi manera particular de combatir la neura de fin de siglo".
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