La moda italiana: olores, dibujos y desnudos

Con sexo se vende hasta la colección más aburrida, y con esta esperanza algunos diseñadores mostraron sus creaciones en el marco de los desfiles primavera-verano 20001 de "Milano Collezioni Donna", que concluirá el 6 de octubre.

02 de Octubre de 2000 | 14:51 | DPA
MILAN.- Con sexo se vende hasta la colección más aburrida, y con esta esperanza algunos diseñadores mostraron sus creaciones en el marco de los desfiles primavera-verano 20001 de "Milano Collezioni Donna", que concluirá el 6 de octubre.

En los primeros días, no todos participaron del "striptease" sobre la pasarela, pero sí muchos, con pechos desnudos bajo transparencias que supuestamente cumplían la función de recubrir el torso, corpiños para el guardarropas nocturno y hotpants mínimos. Como coronación, Robertina Manganaro hasta mostró a varios hombres desnudos.

Es verano y en Miami o Saint Tropez esto se ve muy bien, explicaron los creadores de estas obras encogiendo los hombros. Los primeros tres días de "Milano Collezioni Donna" pertenecieron exclusivamente a la segunda camada de diseñadores italianos y a los novatos, y éstos ya saben según cuáles criterios es cedido el lugar en las noticias televisivas.

Pero también a aquello que hasta ahora se vio de vestimenta "decente", de a ratos le hace falta acostumbramiento. Los dibujos, por ejemplo, se muestran ofensivamente con colores estridentes y rayas en zig-zag o codificados con simbolismo étnico.

Tomaso Stefanelli mostró un diseño blanco-negro que parecía como una cruza de vaca y cebra. Aparentemente, el gusto por combinar no tiene límites. En la colección de cuero de Mario Valentino, no confundir con el modisto estrella romano Valentino, se encontraron el turquesa y el marrón.

En cambio, Antonio d'Errico reúne dorado con celeste o lila con un verde venenoso. En el caso de Enrico Coveri explotaron colores y estampados en consonancia.

Patty Shelabarger, medio italiana, medio estadounidense, mostró mucho sentido para el exotismo y tituló "Afro-Chic" a su colección. Aun cuando mostró mucha piel con blusas blancas folclóricas que dejaron el ombligo al descubierto, su propuesta no tuvo una apariencia barata.

Refinadamente acentuó sacos y faldas de damasco de seda con carteras, puños o solapas en contraste de colores.

El romano Gai Mattiolo recurrió a colores "olímpicos" como oro, plata, bronce, a veces como aplicación decente, luego nuevamente como pleno brillo de pailletes.
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