McCartney devela moda equina para Chloe

Caballos erguidos en trajes de lino, galopando a lo largo de vestidos de seda o jugueteando en la parte trasera de pantalones acampanados, ajustados al cuerpo, estuvieron en la presentación el miércoles de la colección de primavera-verano de Stella McCartney para la casa Chloe.

11 de Octubre de 2000 | 11:54 | Reuters
PARIS.- Caballos erguidos en trajes de lino, galopando a lo largo de vestidos de seda o jugueteando en la parte trasera de pantalones acampanados, ajustados al cuerpo, estuvieron en la presentación el miércoles de la colección de primavera-verano de Stella McCartney para la casa Chloe.

Las piñas se desparramaban en la parte trasera de brevísimos trajes de baño en tonos acuosos y ajenjo, mientras puñados de bananas como manos se agarraban a los pechos de blusas negras que se deslizaban de uno de los hombros.

Los rizos en el borde de blusas de pliegues de gasa revoloteaban como parte de una sensual colección de telas ligeras y vaporosas y sayas que caen por debajo de la rodilla, las únicas hasta ahora en una temporada plagada de minifaldas.

Trajes con cintos y sayas acampanadas, chaquetas de cuellos anchos con mangas tipo jamón, llegaron también en el nuevo "tweed" de lino, luciéndose en las pasarelas de las exhibiciones de modas "lista para usar".

El vestuario nocturno tenía un aire casual, ya fuera con los pantalones de seda abiertos o vestidos pechugones a media pierna en seda negra o satín pálido sin sostenedores, todos con imágenes de fieros sementales.

Las ropas estaban bien cortadas, pero los caballos que aparecían en casi cada aditamento parecían un extraño artilugio que recordaba los afiches equinos en la pared de la habitación de un adolescente.

Enmanuel Ungaro permaneció fiel a su amor por el vestuario decorado: virutas de pétalos en vestidos de gasa, flores de sedas y lazos irradiando de los hombros de chaquetas, y rizos cayendo de los lados de pantalones de lamé dorado.

No obstante, casi cada traje en los dulzones tonos durazno, limón, menta y violeta estaba cargado con ornamentos pesados, como bordados encrustados en blusas brillantes y anchos cinturones que envolvían las caderas con profusos flequillos de vaquero y flores de cuero.

"Víctor Hugo dijo que una mujer desnuda es como una mujer armada", dijo Ungaro filosóficamente detrás del escenario. "En mi colección, el sueño romántico entra en la vida diaria fuerte y agresiva".
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