Compay: mi música es para abrir oídos, no taparlos

Cantando o hablando, Francisco Repilado derrocha vitalidad y humor, pese a sus 93 años de vida. "Tengo 23", aclara, lo que se nota en su solvente memoria si se trata de sus amigos cubanos, de sus dedos que viajan veloz por el armónico y la energía de su nuevo disco "Las flores de la vida".

24 de Octubre de 2000 | 12:41 | Marcelo Cabello, Emol.com
El cantante cubano Compay SegundoSANTIAGO.- De sus 93 años -de vida, claro-, por lo menos confesó que 88 han estado acompañados del habano, y su voz, rasposa y grave como una tronadura, lo delata. No obstante, sus dedos veloces, delicados, hablan de una vitalidad a la hora de "divertirse" con su creación instrumental: el armónico, parecido a la guitarra pero con más cuerdas, y sones parecidos al tres.

"Tengo 93, pero tengo 23, me siento un joven que quiere cantar a la juventud de alegrarse del vivir. Por eso deben consumir mi disco (Las flores de la vida) para que después digan tengo un disco de Compay, y eso es muy grande", sostiene el reposado Francisco Repilado, de mote artístico Compay Segundo, y que este domingo ofreció su primer concierto de dos en Chile.

Sí, Compay, el mismo autor de Chan-Chan, tema insigne de la banda cubana "Buena Vista Social Club", cuyos integrantes fueron convocados para grabar por el estadounidense Ry Cooder, y que se convirtió en un éxito de ventas mundial y una película tipo documental de Wim Wenders.

"¿Por qué lo de Buena Vista Social Club? Les voy a contar. Buena Vista es un barrio de La Habana, donde había un club en que la juventud iba a bailar, con orquestas, como el Sexteto Nacional y Sexteto Habanero (...) En la película participo con tres temas, lo que ocurrió después fue sorprendente (...) Antes, fui fundador del dúo Los Compadres y doce años integré el conjunto Matamoros. Buena Vista me amplió más de contenido, se vendió en todas partes", afirma Compay, sin dejar en el cenicero su habano.

Su tema Chan-Chan fue todo un éxito...

"Pasaba tocándolo por horas, es que la historia de Juanita y su marido Chan Chan es divertida, cuando habla del momento en que ella sacude la arena, y a él le da pena ver cómo se menea su mujer (...) Es un tema que lo han cantado en inglés, en japonés, se ha interpretado en Venezuela, en Nueva York, incluso mis nietos formaron un conjunto, Ecos de Siboney (donde nació Compay, 18 de noviembre de 1907), y también lo tocan".

En su recital hizo un homenaje al autor de "Guantanamera"...

"Joseíto Fernández, el rey de Guantanamera. En su barrio, donde vivía, hay una tabla de madera en la pared con su nombre, es un músico que aprecio mucho, fumaba puros, igual que yo, me traía materiales y yo se los preparaba (...) Si van a Cuba, verán que su habitación está igual, tal como la dejó, su guayabera, su sombrero, su retrato (...) Es un amigo a quien le deposito para que le compren flores, cuando termino mi gira, voy allá a su casa. Joseíto cantaba, al ritmo de Guantanamera los casos policiales que salían en la televisión".

Es tal la memoria de Compay, no así su audición que, a ratos, provoca sonrisas al repetir, una y otra vez, preguntas y respuestas. Pero él se lo toma con humor y paciencia, conceptos que se ven reflejados en su reciente disco Las flores de la vida (Warner Music), cuyo single homónimo nació en un periplo: los versos en un vuelo de Alemania a Italia; la música de regreso a La Habana, y los arreglos surgieron de Cuba a Roma.

"Habla de la juventud en las flores... que lindas son/ tarde o temprano llegan a tu lado/ con su esplendor... esta letra habla de las flores, que puede ser un buen amor, una buena compañera, a veces llega lo bueno y uno no sabe que le ha llegado ¡¡Cuiden esas flores!! Puede ser un buen trabajo, un amor", afirma este alegre compositor, que también recuerda sus intervenciones fílmicas.

"En México, en 1938, trabajé en dos películas: México lindo, de Ramón Pereda, y Tierra brava, de René Caldona; con un cuarteto de La Habana hicimos Cuba canta y baila, y otra por ahí... es decir, soy actor. Si fuera mujer, diría que he salido cuatro veces encinta", se ríe fuerte, mostrando algo de blancura a su rostro moreno, de lunares y pecas.

¿Cómo recuerda su visita al Vaticano?

"Fui invitado directamente por el Papa por el Día Internacional del Enfermo, había muchos, miles de inválidos, y él desde su oficina oía que toqué Chan-Chan. Cuando me tocó el turno para saludarlo, me dijo me alegra mucho que un cubano haya venido a saludarme, y le respondí no es de otra manera, usted es el corazón de la Humanidad".

Finalmente Compay Segundo se despide, no sin antes invitar a todos a su último concierto en Chile, en el court central del Estadio Nacional que, originalmente, se iba a realizar este martes pero se postergó para el miércoles, a las 21.00.

"Lamento no haber venido antes, pero al público le enseñé (el domingo en el Teatro Municipal) a cantar, salió bonito, así que no dejen de ir porque mi música no es para atormentar, sino para escuchar. Es para abrir los oídos, no taparlos, me han dicho que hay quienes lloran, se emocionan, lo gozan".
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