Presentan papiro firmado por Cleopatra

El único testimonio con la escritura de la reina egipcia Cleopatra (69 a 30 A.C.) fue presentado en Berlín. Se trata de un papiro en que Cleopatra estampa su firma debajo de una orden con las palabras en griego "Que así sea", y que data del año 33 antes de la era cristiana.

26 de Octubre de 2000 | 12:52 | DPA
BERLIN.- El único testimonio con la escritura de la reina egipcia Cleopatra (69 a 30 A.C.) fue presentado en Berlín. Se trata de un papiro en que Cleopatra estampa su firma debajo de una orden con las palabras en griego "Que así sea", y que data del año 33 antes de la era cristiana.

El documento fue descubierto por el científico holandés Peter van Minnen en el Museo Egipcio de Berlín, cuando reunía una serie de valiosos papiros para el especialista belga Jean Bingen.

Van Minnen tuvo hoy a su cargo la presentación del documento y relató que vio por primera vez el papiro en una fotografía y que luego se aseguró de su autenticidad revisando el original en el museo berlinés.

En el documento, Cleopatra ordena a las autoridades egipcias conceder amplios privilegios económicos a un guerrero romano y termina con "Que asi sea" -"genesthoi" en griego.

El hecho de que erróneamente se le haya agregado a la palabra una "i" no habla en contra de que el documento y la firma sean originales, dijo van Minnen.

Heinz Heinen, un especialista en historia antigua de Tréveris, había expresado ayer sus dudas de que realmente se trate de la firma original de la reina egipcia, por cuanto, según dijo, una persona tan culta como lo fue Cleopatra jamás cometería un error de esa índole.

Según van Minnen, el beneficiado por la orden de Cleopatra fue Publius Canidius, un confidente del amante de Cleopatra, Marco Antonio, quien tenía la misión de convencer a éste de que la dejase combatir a su lado en la batalla de Actium a cambio de la exportación de 10.000 bolsas de trigo y la importación, sin pago de los correspondientes impuestos, de 5.000 ánforas.

Según se sabe, Marco Antonio se deja convencer y permite a Cleopatra combatir a su lado en la batalla, que finalmente pierden. De regreso a Alejandría, humillada por la derrota, la reina se suicida haciéndose morder por una serpiente venenosa, una áspid, según testimonios históricos.
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