Eros Ramazzotti, humildemente (27/10/2000)

27 de Octubre de 2000 | 00:00 |
Después de cuatro años, el cantante italiano vuelve a editar material inédito bajo el título de Estilo libre, un nuevo disco que, explica, resume toda la libertad creativa y su actual proliferación de ideas. Un estado de gracia que, asegura, a veces lo vuelve un poco loco.


Por Pablo Márquez, desde Milán, Italia.
(27/10/2000)

Una foto panorámica de Nueva York, grande, así como una escenografía de programa de conversación nocturna, ocupa toda la muralla del fondo de la oficina del jefe y dueño de Radiorama. El escritorio de caoba se ve perfecto con el sillón de cuero y con las lapiceras de plata que brillan entre los papeles. Una radio a tubos, antigüedad de película, mira de frente a un par de fotos familiares.


Al fondo, después del corredor, más allá de unas murallas de pantallas televisivas y una colorida estatua de Louis Armstrong, la sala de juegos se ve tentadora. Un wurtlitzer lleno de discos compactos combina con una mesa de pool y una trotadora de última generación.

No vayas a creer que paso todos los días de mi vida en este lugar, interrumpe el silencio Eros Ramazzotti. Vestido de traje negro y corbata de seda gris, con el pelo apenas crecido y con un look tan formal como opuesto a sus últimas fotografías promocionales, el cantante italiano más exitoso del último tiempo apenas pone un pie en su multifacética compañía y ya comienza a jugar con su propia imagen.

Viendo todo esto, claro, vas a decir que nunca pienso en la música ni en el arte... Mentira, todo esto no es mío, bromea y aprieta la mano con fuerza en el saludo.

La lluvia cae sin piedad sobre Milán y el aguacero no intimida a dos trabajadores con overol que, desde la calle, descubrieron la figura del ídolo a través de la ventana y le exigen a gritos un autógrafo. La codiciada firma de un cantante de voz nasal, elegancia melódica y dueño de una larga y prolífica carrera. Una muestra de afecto de un hombre que, históricamente querido, desde que ganó San Remo en 1984 con Nuove proposte, ha vuelto a poner a prueba su fuerza con la edición de un nuevo disco.

El próximo lunes, simultáneamente en todo el mundo, se ubicará en las estanterías Stilelibero (Estilo libre), el primer álbum de material inédito de Eros Ramazzotti desde Dove c’é musica (Dónde está la música, 1996). Y el regreso ha sido auspicioso.

El primer corte promocional, Fuoco nel fuoco - que, en su versión Fuego en el fuego, se escucha desde principios de septiembre en nuestro país- , batió todos los récores de difusión en Italia al conseguir 930 pasadas en sólo una semana. Un bombardeo certero, que ha puesto las expectativas muy altas en la placa de un artista que se ve cómodo en su rol de fabricante de éxitos.

No sé por qué, es una situación muy particular de mi vida, pero me siento muy creativo. Y a diferencia de otra gente, que hace carreras muy rápidas y después ya no saben qué decir, me encuentro en una situación de fermento total. Ya tengo ganas de empezar el siguiente álbum.

- ¿Por qué tomarse más de cuatro años en volver al estudio?

En realidad volví antes, para grabar de nuevo casi todas las canciones de Eros (disco de grandes éxitos editado en 1997). Luego de eso paré todo, las giras y la promoción, para tener el tiempo de hacer este álbum tal como quería. Y para estar con mi familia también, claro.

El italiano fija la vista en la fotografías del escritorio. En una de ellas aparece su esposa, la modelo Michelle Hunzicker, en traje de baño y saliendo del mar. En una toma más pequeña, fechada en 1998, el trío se completa con la hija de ambos, Aurora Sophie, en un retrato de la entonces recién nacida.

Siempre he tenido los pies bien puestos en la tierra, dice al momento de explicar su nueva vida como padre. Por algo no tuve un hijo a los 20 años para luego abandonarlo por mi carrera. Y si algo ha cambiado drásticamente en este tiempo es que ahora me concentro mucho más en el trabajo, aprovecho mejor el tiempo, porque no quiero perder ni un minuto de mi familia.

- En el fondo, estás obligado a ser creativo...

Ese puede ser uno de los motivos, claro, el hecho de concentrarse de esa manera. Pero hay días en que no te viene ni una nota a la cabeza y otros donde llegan las justas para decir lo que quieres. Así es esto.

Millones Más, Millones Menos

Con más de doce millones de copias vendidas de sus dos últimos discos, Eros Ramazzotti maneja lo que se llama un imperio comunicacional. Las dependencias de Radiorama, instaladas en el corazón de Milán, albergan oficinas dedicadas exclusivamente a las actividades del jefe y muchas otras encargadas de manejar nuevos artistas y organizar espectáculos.

Y aunque las inversiones y los números son parte de la vida diaria del cantante, igual suena algo extraño escucharlo hablar de la crisis del petróleo y de las implicancias económicas de los conflictos del Medio Oriente. El hombre sabe de negocios, pero, asegura, los cálculos no existen cuando se trata de componer.

Todos dicen lo mismo, pero no me preocupa cuánto va a vender un disco. Para mí lo importante es dar siempre lo mejor que tengo dentro, lo mejor de mi trabajo, y si después las personas lo reciben bien, mucho mejor, por supuesto que me gusta... Si un álbum vende 6 millones doscientos en vez de siete, no se muere nadie.

- Con esas cifras, claro...

Si un disco vende menos, se debe a muchos factores. Siempre lo importante es quedar satisfecho con el trabajo hecho y con lo que quise decir con las canciones.

- Y con esa filosofía, ¿qué te falta por conseguir en esta carrera?

A los 18 años, mi gran sueño era tener un contrato discográfico y lo conseguí... Ahora sólo quiero continuar trabajando, envejecer bien y seguir teniendo esta conexión con el público.

- Al momento de lanzar Donde hay música dijiste que ése disco era el de la madurez. ¿Qué es Estilo libre?

Es poder seguir haciendo el mismo camino, uno abierto hacia otros tipos de madurez. Una que implica tener absoluta libertad de hacer lo que quiero realmente, el no tener a nadie que me imponga el hacer canciones a la Ramazzotti. Eso es lo que ha pasado con este disco y no quiero perderlo.

- ¿Qué debe pasar con este disco para dejarte satisfecho?

Siempre he tenido la técnica de no esperar mucho. En los primeros años, cuando estaba de gira y llenaba conciertos, había momentos en que me preguntaba qué estoy haciendo aquí. Y ese tipo de pensamientos me ha dado resultado. Por eso sólo me preocupo de trabajar, de hacerlo bien sin esperar esto o lo otro. Y por todo el esfuerzo que eso implica, es espontáneo que llegue todo.

- Menos la libertad personal, la vida privada...

A veces me vuelvo loco y me gustaría ser una persona normal. Igual puedo vivir tranquilo aquí en Milán, pero claro, no me puedo parar afuera de un colegio porque los chicos me masacrarían... Para tener lo que más deseo, por hacer lo que más quiero, he tenido que sacrificar muchas cosas. No se puede tener fama mundial y una completa libertad personal. No se puede tener todo en esta vida. Es duro.

Producto Original

Los llamados siguen llegando desde la calle. Ramazzotti mira sus fans y les sonríe sin problemas. Pero basta que algunos se atrevan a golpear suavemente la ventana para llamar su atención, para que el cantante agite las manos con vehemencia y saque lo mejor de su registro para gritarles a los impertinentes que, por favor, lo dejen hacer la entrevista. Pura sangre italiana.

- En Chile se está viviendo una especie de revival de la música italiana de los 70. Suena gente como Franco Simone, Nicola Di Bari, Ricardo Cocciante, Gianni Bella....

No es por criticar a esos señores que han formado parte de la música italiana, pero en realidad el corazón y la historia de nuestros sonidos está en otros autores, nombres como Lucio Battisti, Domenico Modugno... Me parece extraño que siempre sean los artistas que nombraste los que rescatan como representantes de aquella época.

- Incluso han dicho que tú eres algo así como el sucesor de Nicola Di Bari...

Sí, me lo han dicho en Sudamérica... No lo entiendo. Quizás es culpa mía, de todos los artistas italianos que no hemos sabido comunicar lo que ha sido la verdadera historia musical de mi país.

Y parte la lección. Hundido en el sillón de cuero negro, el italiano comienza a entonar, como un wurtlitzer, trozos de canciones de sus ídolos de antaño. El repertorio, enseña, va cambiando desde textos populares y muy nacionalistas, hasta llegar a letras llenas de densidad y poesía de Modugno y Battisti.

El público no conoce estas canciones. Ni siquiera el italiano, porque ya casi no están en las disquerías. Y el problema pasa sólo por un asunto de comunicaciones... Mira, de Chile aquí sólo se conoce El pueblo/unido/jamás será vencido, vuelve a cantar.

- Bueno, Inti-Illimani sí representa una época...

Pero es que no se conoce al grupo, sino sólo ésa canción. Y no es porque en Chile no haya algo más para escuchar... La música italiana de los 70 reflejaba muy bien el fragmento social y toda la oposición de esos años. Por eso insisto que las canciones de Nicola Di Bari y la de esos otros señores no es tan representativa.... Si existieran las suficientes grabaciones, al momento de pedir un disco representativo en un disquería no te pasarían a Di Bari. Tal vez te pasen uno mío (ríe).

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