Ampuero no cree que Pinochet sea juzgado

"Me cuesta imaginar que va a ser juzgado, pero tiendo a pensar que lo que le ha ocurrido desde su detención en Londres constituye para él, a estas alturas, una condena", afirma el autor de "La guerra de los duraznos".

27 de Octubre de 2000 | 11:17 | Marcelo Cabello, Emol.com
SANTIAGO.- Roberto Ampuero, quien acaba de lanzar "La guerra de los duraznos", reconoce los cambios de Chile en casi tres décadas, pero aun así defiende escribir sobre lo ocurrido post golpe militar, desde una mirada adolescente, pues "sólo las nuevas generaciones podrán restañar las heridas".

Además, añade el escritor, es válida su mirada de aquel período, pues se requiere "conquistar un derecho nuevo, que lo tenemos muy descuidado y que habla de nuestra intolerancia: el derecho a equivocarse".

La disputa entre las dos pandillas es una especie de confrontación extrapolada de la sociedad chilena, ¿cómo ves a la actual idiosincrasia local: el mundo civil y el militar?

"La novela se refiere a 1973, han pasado 27 años desde entonces. El Chile de hoy es diferente, las posiciones políticas opuestas, si bien persisten, y es normal que así ocurra, no son tan dramáticas ni explosivas. Hay un proceso de acercamiento no sólo entre las concepciones de la centroderecha y la centroizquierda en materia económica, sino también entre el mundo militar y el civil, proceso arduo, lento, pero necesario e ineludible. Todo esto contribuye a que el país recupere su estabilidad y equilibrio, sólo esa estabilidad y equilibrio posibilita una discusión productiva y con visión de futuro sobre el país".

¿Son los niños y los jóvenes los llamados a curar las heridas provocadas por los adultos?

"Indudablemente. Los actores de 1973 están demasiado involucrados en roles, responsabilidades y errores de entonces como para superar esto. Sólo las nuevas generaciones, aquellas que no vivieron conscientemente esto, podrán restañar las heridas y mirar -sí, examinar, no olvidar- lo ocurrido con otros ojos. En ese momento se escribirán los mejores tratados de historia y las mejores biografías sobre la época. Pero eso no implica que quienes presenciamos todo aquello callemos y tratemos de tender un manto del olvido ¿Tú crees que Francia ha olvidado las etapas de la revolución francesa? ¿Estados Unidos la conquista del Lejano Oeste? o ¿España la existencia de Franco? ¿Tú crees que esos países se propusieron olvidar esas etapas para avanzar?".

Y continúa: "No, desde luego, lo que ocurre es que en todas partes las generaciones que no estuvieron directamente involucradas en etapas cruciales son las más capacitadas para valorarlas más objetivamente".

Desde la lejanía, ¿cómo aprecias el proceso judicial de Pinochet: ya desaforado, con más de 170 querellas y causas en proceso?

"Una sociedad democrática debe garantizar que las instituciones jueguen los papeles que les corresponden. Si no nos ponemos de acuerdo en eso, este país no tiene futuro como nación moderna y respetable".

¿Crees que sea condenado? ¿es la salida a la división social de Chile?

"Me cuesta imaginar que va a ser juzgado, pero tiendo a pensar que lo que le ha ocurrido desde su detención en Londres constituye para él, a estas alturas, una condena. Sus adherentes lo consideran un líder, el hombre que sacó al país de la grave crisis en que estaba sumido en 1973 y creó un país diferente. Por lo mismo su condena tampoco implica automáticamente la superación de la división nacional. Eso sólo se logrará con el tiempo, con el aumento de la distancia temporal con respecto a lo ocurrido, con la desaparición gradual de los protagonistas de esa etapa. Nos queda un trecho largo y arduo, que exige de todos altura de miras y un espíritu conciliador".

Tu reciente libro, ¿en qué ayuda a la armonía social de este país?

"La guerra de los duraznos es un libro que se puede ver de dos maneras: como un libro que no pudo ser publicado con anterioridad en Chile por sus implicancias políticas, y como un libro que muestra una etapa del país en que estabamos profundamente divididos. Contribuye a la armonía en la medida en que nos recuerda que ese país existió y que no debe repetirse, y también contribuye a la armonía pues deposita toda la esperanza en que serán las nuevas generaciones de chilenos las que alcanzarán a encontrar la unidad".

Y Roberto Ampuero concluye: "Insisto en la validez de la diversidad y en que la historia y la identidad de un país se construye sobre la base de voces discordantes y encontradas, no sobre la base de un coro o un solista. Quiero subrayar que es importante también en nuestro país conquistar un derecho nuevo, que lo tenemos muy descuidado y que habla de nuestra intolerancia: el derecho a equivocarse".

La génesis de esta novela juvenil
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