Galardonados reciben Premios Príncipe de Asturias en España

Sólo uno de los premios de este año se quedó en España, el de la Real Academia de la Lengua española, que compartió con sus hermanas internacionales.

27 de Octubre de 2000 | 23:03 | Reuters
OVIEDO.- El canto de la soprano Barbara Hendricks en honor a los desplazados del mundo fue el viernes la nota más destacada de la XX entrega de los Premios Príncipe de Asturias, marcados por la amplia diversidad en la procedencia de los galardonados.

Sólo uno de los premios de este año se quedó en España, el de la Real Academia de la Lengua española, que compartió con sus hermanas internacionales.

El príncipe Felipe pronunció un sensible discurso en el que cupieron referencias a la situación en el País Vasco, al proceso de paz en Oriente Medio y una especial mención a sus padres, además de la mención al contenido de los galardones.

Felipe de Borbón recordó el próximo 25 aniversario de la llegada al trono del Rey Juan Carlos, "que ha contribuido de forma fundamental a construir España y a ser depositaria de valores universales."

Al final de su discurso, agradeció también la labor como padres de los reyes de España, a lo que la reina Sofía respondió desde el palco de honor del teatro Campoamor de Oviedo con una cariñosa sonrisa.

CANCION A CAPELLA

Hendricks, premio Príncipe de Asturias de las Artes 2000 por su vital compromiso con los desfavorecidos, agradeció emocionada la concesión del galardón con una interpretación 'a capella'.

"Vivimos en un mundo con violencia en el que es preciso el compromiso", dijo Hendricks, quien añadió que la música tiene "el poder para unir a la gran familia de la Humanidad".

Los trabajos del Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en favor de la cohesión entre los pueblos le valieron este año la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

"Es necesaria una mayor cooperación internacional hacia los excluidos del progreso, los que han sido víctimas de la globalización", dijo Cardoso en su discurso.

DIALOGO ENTRE RELIGIONES

De globalización también habló el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, el cardenal italiano Carlo María Martini, del que se apreció su capacidad para crear cauces de diálogo con otras religiones.

El obispo de Milán reflejó en su discurso la esperanza de que la tendencia hacia la unión económica universal se desplace a la solidaridad y hermandad entre los pueblos.

El Premio de las Letras, el guatemalteco Augusto Monterroso, hizo un alegato en favor del cuento, género literario por el que es más conocido, y reivindicó las cualidades "no bananeras" de Centroamérica.

"El carácter de la literatura es tan amplio que en él caben hasta las cosas más pequeñas (en referencia al cuento)," dijo Monterroso, que apuntó que su sueño sería ocupar media página de un libro de texto escolar.

ECO, TRADICION Y MODERNIDAD

El Premio de la Comunicación, el semiólogo y escritor Umberto Eco, recibió el reconocimiento de don Felipe de Borbón, quien dijo en su discurso que el autor italiano "habían fundido con sabiduría tradición y modernidad".

La labor de las Reales Academias de la Lengua Española en favor del castellano les valió este año el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por "su abnegado trabajo para extender el idioma con todo su rigor y pureza", apuntó don Felipe de Borbón.

El Príncipe destacó también la labor del ciclista de EE.UU. Lance Armstrong, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes y el único que no acudió a recibir el galardón, por su trayectoria en el deporte y su firmeza para superar el cáncer y ayudar a otros enfermos.

El descubrimiento del virus del Sida y sus trabajos posteriores valieron a los doctores Luc Montaigner y Robert Gallo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, "por calidad y la trascendencia" de su labor.
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