Flying Machine, la pantomima del sonido

Hasta el 19 de noviembre está en Chile "Flying Machine", compañía que deleita al público local con la obra "Archipiélago", en que hacen uso de las técnicas del mimo de Jacques Lecoq. Con imitación de animales y artefactos, música pop y docta en vivo, gestualidad y expresión corporal, permiten ver un drama humano con más de una carcajada.

14 de Noviembre de 2000 | 16:30 | Marcelo Cabello, Emol.com
SANTIAGO.- Su técnica no viene del reconocido Marceau. No, por el contrario, que el cuerpo se exprese. Y se note, exteriormente, no sólo en muecas y gestos del actor, sino también en sonidos, en ambientes, en una complicidad que sólo el público puede notar. Y disfrutar.

Es el toque mágico de la compañía "Flying Machine", cuyas bases técnicas son el clown, las máscaras y la creatividad, trilogía muy bien aprendida de la escuela francesa de Jacques Lecoq y que, por estos días, el respetable local puede apreciar en el montaje "Archipiélago".

Son seis actores que, en escena, parecen fácil diez. Maestros de la música -tocan instrumentos como cello y trombón; bailan perfectamente; o cantan cumbias y arias operáticas-. Ni hablar de la gestualidad y cómo asimilan de maravilla, si uno cierra los ojos, los sones del tránsito, de las aves y hasta del cambio del dial de una radio.

El colombiano Gonzalo Muñoz, hijo de chilenos, es parte de la escuela de pantomima de Jacques LecoqEn un alto de los ensayos, conversamos con el estadounidense Collin Gee y el colombiano, hijo de padres chilenos, Gonzalo Muñoz, dos miembros de su heterogéneo elenco, reconocido en el circuito off-Broadway. Lo más alternativo y variado, huella que viene de su escuela gala donde "éramos sesenta o noventa, y sólo permitían ocho franceses, esa diversidad nos quedó en la sangre", dice Gee.

Muñoz sostiene que la técnica empleada en "Flying Machine" es todo lo opuesto al mimo de Marceau. "Aprendimos en la escuela de Jacques Lecoq, quien investigó acerca del cuerpo, y lo que hacemos no es el mimo clásico, al que no le permiten hablar; es una línea demasiado burda, que después empezó Marcel Marceau y todas esas cosas que te hacen soñar...".

En tal sentido, recuerda que, en primer año, el alumno pasa por el reconocimiento de los elementos de la Tierra. "Hay un trabajo muy bello, de pasar todos los elementos por el cuerpo: el viento, el agua, la tierra, pasas todos los colores a través del cuerpo, pasas todos los materiales a través del cuerpo, y todo sin palabras, sólo expresión corporal, más que nada sensibilización corporal".

Luego, viene un trabajo de máscaras, "que las completas, tú no hablas y las tienes que rellenar con el cuerpo, y para poder portarlas tienes que estar en un estado especial", añade Muñoz, hijo de chilenos que estuvo un año estudiando Veterinaria en Valdivia, después estuvo cuatro en Teatro de la Universidad de Chile y de ahí un periplo por Francia y Estados Unidos.

Les acomoda mejor el nombre de clown...

Le empecé a inventar esa idea de un lagarto que quiere ser humano, un Juan Salvador Gaviota de lagarto que no se encuentra entre los demás, dice Collin GeeMuñoz: "No, porque clown es una parte, aunque siempre en la compañía hemos tratado de hacer obras un poco más serias, siempre tienen partes cómicas. Pero el clown es una sección; el clown al estilo europeo no es como el payaso americano. Al clown europeo, con maquillaje, igual le salen a relucir sus otros rasgos, empiezas a tratar de ser natural, la gente también se va a reír porque tienes esas cosas, te tocas, miras de cierta forma... es mucho el aceptarse uno mismo y aceptar que la gente se ríe de las tonterías que uno hace y dice".

El público disfruta por esa entrega humana a través de objetos y ruidos, ¿es el legado de Lecoq?

Gee: "La misma intensidad con que se trabaja en la escuela por la búsqueda corporal, por representar a los animales, a los elementos, se aplica a un trabajo vocal. Todo eso viene abocado a la posible creación de personajes, entonces a través del cuerpo se logra aquello. Hay una doble búsqueda, entonces cuando nos toca crear ambiente estamos como listos, y eso es también otro trabajo, de sensibilización, en qué momento viene esta cosa u otra, qué volumen se le da".

Hablemos de "Archipiélago", ¿cómo nace esta historia de soledad en varios cuadros?

Muñoz: "Es un trabajo personal. El lagarto es un personaje de Collins, ya lo tenía, él estuvo en la Escuela de Artes de California, él ya tenía esa máscara, ese personaje...".

¿Inspirado en "La metamorfosis" de Kafka?

Gee: "No. Al principio era sólo un lagarto, de seis pies de largo y nada más; después le empecé a inventar esa idea de un lagarto que quiere ser humano, un Juan Salvador Gaviota de lagarto que no se encuentra entre los demás y trata de ser algo que él no es".

Muñoz: "Los otros números, por ejemplo, el de clown, el de la ventana, viene de Francia. El maestro Lecoq lo vio y sintió que le faltaba mucho, pero una vez que creamos la compañía lo seguimos retrabajando y lo rescatamos. A fines del año pasado estuvimos tres meses actuando en un cabaret de bar, todos los jueves presentábamos números, alcanzamos a crear unos veinte y, al final de marzo, el productor nuestro nos dijo necesito un espectáculo, muchachos, entonces vimos toda la lista de números y vimos que la mayoría de ellos tenía el tema de la soledad en su background".

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