Esperando al hombre (17/11/2000)

17 de Noviembre de 2000 | 00:00 |
Es uno de los músicos más influyentes de la historia del rock. Pero la historia le interesa poco: Lou Reed habla sobre política, la familia, el amor, y combate con humor su etiqueta de poeta de lo sórdido.

Por David Ponce, desde Buenos Aires.
(17/11/2000)

Lou Reed
Faltan menos de 24 horas para el día de elecciones en Estados Unidos y el ciudadano Louis Firbank está en otra ciudad y otro hemisferio, listo para dar un concierto en Buenos Aires e iniciar su primera gira sudamericana bajo el mismo nombre que ha puesto en los 27 discos que no ha parado de grabar y publicar desde 1972.

"Es interesante estar fuera de Estados Unidos durante la elección, en realidad", precisa, instantes después de tender una mano casi exánime como saludo. "No se sabe qué va a pasar. Es verdadero suspenso", agrega, "aunque el tono monocorde y grave de su voz desmienta toda excitación".

Lou Reed apenas alterará ese tono cansino y hondo en todo el diálogo. Cuando sonría, un leve movimiento de las comisuras de los labios será la única señal.

- ¿La gira es una coartada para no estar allá?

"No, es sólo coincidencia. Por último, puedes votar por correo. Es un asunto de libertad democrática. ¿Saben ustedes qué es eso en Argentina?"

- No sé. Soy chileno.

"Chileno. Oh. Lo siento. Tendré que ser cuidadoso. Cuando estuve en Japón, alguien me dijo Soy coreano, recuerda. Pero esto me interesa: ¿qué pasa si no votas? ¿Si vas al cine ese día?"

- Hay una multa.

"Pero la idea es que sea voluntario. Por supuesto que es algo maravilloso, pero no castigas a alguien por no votar. Esa es una idea muy sudamericana: vota o te doy una patada. Si hicieran eso en Estados Unidos, deberían multar al cincuenta por ciento de la población. Nadie está votando..."

-¿Hay algún candidato peor que otro?

"Bush me asusta mucho, dice, en alusión al republicano. Me asombra que haya conseguido la nominación. No tengo idea de quién va ganar, pero no puedo creer que haya gente que vote por Bush. ¿Cómo pueden? Estamos en paz, la economía está mejor que nunca. Gore no tiene llegada por la TV, pero... y qué. Y qué. Bush sólo debería ser el chiste. Es el medioevo. Es Reagan. Reagan dejó el mayor déficit que el país nunca tuvo. Si lo eligen, van a tener lo que merecen. La derecha nunca se va. Siempre están ahí. Y están esperando. Y están organizados. Y tienen el dinero. Siempre que escuches sobre valores familiares, preocúpate de tu billetera, porque alguien está robando algo. Garantizado".

Prédica para Conversos

Si lo quisiera, Lou Reed podría pasarse el resto de su vida hablando sobre lo que ha hecho en las últimas tres décadas: tiempo que, en su caso, incluye hitos como la formación de The Velvet Underground, grupo de rock fundamental y siempre para iniciados; el debut de esa banda en 1967 bajo el protectorado de Andy Warhol o la rúbrica de canciones como Sweet Jane (1969), Walk on the wild side (1972) o Perfect day (1972).

Pero es mucho más probable hallarse discutiendo con él sobre política al día o, si se trata de música, sobre los versos que ha vertido en discos recientes como "Set the twilight reeling" (1998), en donde, por ejemplo, dedica el epíteto motherfucker a los políticos en la canción "Sex with your parents", o en "Ecstasy" (2000), donde aborda desde la fragilidad de los vínculos hasta la sátira pública con una redoblada cuota de fuertes guitarras.

"Realmente fuertes", precisa.

- ¿Así es como las tocas en vivo?

"Fuerte, dice, como saboreando la palabra. Es algo físico. El escenario no está en calma, créeme. No somos uno de esos grupos que se las arreglan para oírse muy suave en el escenario y ponen todos los amplificadores en dirección al público. Es físico. Me gusta así".

- ¿Es difícil escoger las canciones de un show teniendo tantos discos?

"Eso me entretiene, pienso en el show como una pieza, como una obra representada. Hay pequeñas ruedas y partes que hacen que funcione, poniendo las canciones correctas en el lugar correcto. Crear esa secuencia es muy importante, porque lo veo como un todo".

- Pero estás tocando casi sólo canciones nuevas.

"Siempre espero más de las canciones nuevas porque es más interesante. Hago mis discos y los conciertos para mí. No creo ser tan distinto a ti y tal vez te gustará también, pero no estoy tratando de que te guste: estoy tratando de que me guste".

- Considerando que no escuchas tus discos antiguos...

"Ahá. ¿Por qué debería hacerlo? ¿Tú lees tus viejas entrevistas?"

- No mucho.

"Nunca miro atrás, dice, antes de bajar la voz y decir con tono confesional: Sólo veo cuerpos muertos. Las comisuras de Lou Reed se levantan. Puedes poner eso en la entrevista y luego decir que hubo risas. Aunque el humor no se traduce muy bien en la página impresa".

- ¿Qué interés real tienes en la reciente reedición de Berlín (su disco de 1973), por ejemplo?

"Si mi nombre está puesto allí, significa que tengo algo que ver con eso. Sólo lo hago para estar seguro de que fue bien hecho. Si no está, significa que no estoy involucrado y tsk tsk tsk..."

- La canción "The proposition", de tu disco anterior...

"Gran comienzo de guitarra, ya que lo mencionas", dice. "Lo mejor es que cualquier idiota puede tocarlo, pero no deja de ser muy bueno".

- Parece una canción de amor, pero sin decir nunca te quiero ¿Cuánto tiempo te demanda escribir una canción como ésa?

"Siempre escribo a medida que estoy haciendo un disco. No almaceno cosas. Cuando escribo es muy rápido. Pero, por otro lado, hay mucha reflexión primero, así que puedo estarlo pensando por un año o dos. La gente piensa que no estoy haciendo nada, pero estoy pensando, dice, y sobre la marcha escribe un diálogo como ejemplo: ¿qué estás haciendo? Pensando. Ah... ¿vamos al cine?"

- Comparando esa canción con "Sex with your parents", que es mucho más airada...

"Es más bien divertida. Quiero decir que no va a convertir a nadie. Es predicar para los conversos, como dicen".

- Pero tal vez no. Tal vez estás convenciendo a gente.

"Nunca. La gente que no cree en lo que dice la canción la va a apagar. Y la gente que sí lo hace, se va a quedar. No creo que cambie las ideas de nadie en mayor ni menor grado. No hay modo. Imposible".

- ¿Piensas eso de la música en general o sólo de tus canciones?

"Tengo mis dudas. La gente cambia a la gente, no creo que la música pueda hacerlo".

- Eso me recuerda la inscripción que tenía Pete Seeger en su guitarra, o puede haber sido Woody Guthrie: decía "Esta máquina mata fascistas".

"Pete Seeger... qué dulce".

- Pero algo sabría Pete Seeger sobre eso.

"Claro. ¿Cómo podría Pete Seeger estar equivocado sobre algo? Es Pete Seeger".

Horas después, Lou Reed está tocando en vivo en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, y cumple algunas de sus promesas. El sonido de sus guitarras es efectivamente físico. Pero al cierre no sólo canta "Sweet Jane" y "Waiting for the man", dos leyendas de Velvet Underground. Si la platea demuestra suficiente cariño, Reed también toca "Walk on the wild side" y "Perfect day".

Sólo unas Pequeñas Verdades

Algo tiene en común Lou Reed con Hanson: el trío rock pop adolescente está hospedado en el mismo hotel de Buenos Aires, unos pisos más abajo. Y una bandada de fans les monta guardia a la entrada, de modo que sus gritos acaban por colarse por la ventana de Reed.

"Hanson", dice, impasible. "Esos gritos no son para mí. ¿Podrías arreglar esto?, le pregunta a un encargado de la producción. ¿Podrías contratar a algunas chillonas enamoradas de mí que griten abajo?"

- Dijiste que "Set the twilight reeling" era un disco sobre transformación y renacimiento. ¿Puedes decir lo mismo de cualquiera de los otros?

"Todos mis discos lo son. Pero durante mucho tiempo pensé con qué continuar "Magic and loss" (su disco de 1992). No podía ser un desvío sin sentido, debía tener la dirección correcta. Y sentí que hice un disco sobre transformación. Soy el único que se preocupa de esto. Pero tengo que hacerlo. Para mi propio orden necesito la lógica".

- Escribiste acerca de la familia en "Ecstasy".

Bueno, todo lo que he dicho sobre la familia nace en "Growing up in public" (su disco de 1980), que tiene una canción llamada "Family". Es el punto de partida definitivo de todas las demás.

- Aquí, por ejemplo, cantas "No es vida ser una esposa".

"Broma".

- O "Eso termina siendo el matrimonio: / el más amargo fin de un sueño".

"Correcto".

- ¿Correcto? ¿No es broma?

"No es broma. Esa no".

- O "Y como todos sabemos / el matrimonio no es un deber".

"Ciertamente no. Gracias a Dios. Hoy vivimos cinco veces más de lo que vivíamos antes. En la antigüedad eras un viejo a los 27. Eso ya no corre ahora", dice, y crea un nuevo diálogo: "Cariño, estoy un poquito aburrido", como gritando hacia la habitación contigua.

- ¿No es difícil pensar de ese modo en un mundo en el que toda la propaganda va en el sentido contrario? Todos nos muestran familias felices con hijos.

"No nos están mostrando la realidad. Pero nunca lo hacen".

- ¿Es algo así como una cruzada?

"Nah. Es sólo una pequeña verdad. Yo soy el antídoto".

- Es sabido que muchos músicos han tomado tus canciones como una escuela.

"Sí. ¿Eso hace de mí el profesor?"

- No lo sé. ¿Sí?

"The maestro".

- ¿Te sientes cómodo en ese rol?

Lou Reed escucha y luego pronuncia detalladamente estas palabras: "No pienso siquiera dos segundos acerca de eso".

- ¿Pero sí te sientes de ese modo frente a artistas más viejos? ¿Hay gente de la que tienes qué aprender?

"Oh, sí. Estudio. Muchos de los guitarristas de rockabilly, desde el comienzo: Roy Orbison, Carl Perkins, todos esos tipos. También los guitarristas de blues, pero más los de rockabilly. Y luego los tipos del jazz: Ornette (Coleman), el free jazz, Don Cherry..."

- El jazz y el blues son géneros añosos. Al revés, se supone que el rock siempre ha sido un asunto de gente joven...

"Soy una persona joven, dice, como quien aclara un malentendido. Joven de corazón. Joven de espíritu. Esa es tu respuesta. Hay cierta gente vieja muy joven que conozco. ¿Tú no?"

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