Sergio Gómez revive el "infierno" provincial

El escritor revive algunos personajes anteriores en su reciente novela policial "La mujer del policía". Aquí habla de este trabajo, de las relaciones humanas que se dan en provincia y sus proyectos literarios y visuales, como un telefilme para TVN y un guión de "Los trenes se van al purgatorio", de Hernán Rivera Letelier.

11 de Diciembre de 2000 | 16:55 | Marcelo Cabello, emol.com
SANTIAGO.- La frase "pueblo chico, infierno grande" le trae sensaciones encontradas al autor de "La mujer del policía" (Alfaguara), reciente novela de Sergio Gómez, ambientada en un paraje sureño denominado Vertiente Baquedano y cuyo gatillo narrativo se basa en una experiencia personal de quien la escribió, él mismo que pasaba veranos, de niño, en Nueva Imperial.

"La frase pueblo chico, infierno grande es un poco mentirosa, pues creo que el infierno está más allá de lo que uno cree. En provincias más bien se da aquello de que las ciudades le heredan los grandes males a los pueblos, y más allá del conventilleo, el rumor, de los pueblos chicos, hay una extraña mezcla que se arma entre las tradiciones y la modernidad; repiten esquemas como el Blockbuster que es un pasillo u otros negocios con fórceps", sostiene el autor de El labio inferior, novela de la cual toma prestados algunos personajes, y de McOndo, con Alberto Fuguet.

Por las páginas de La mujer... se presenta la historia de Silvia Chibius, mujer asesinada años atrás y cuyo supuesto homicida, ya fallecido tras purgar en la cárcel, envía cartas al oficial del pueblo contándole su amargura e inocencia por lo sucedido con Silvia. Todos hablan de ella o es ella quien se expresa en boca de todos, como ocurre en cualquier pueblo de regiones.

Como le tocó vivir al propio autor: "El arranque es biográfico, fuerte; era el `73, después del Golpe, en verano, cuando llegué al pueblo Vertiente Baquedano, que es en realidad Nueva Imperial, y descubro un rumor, nadie quiere hablar sobre alguien que murió, un crimen por infidelidad, y nadie lo contaba, era vergonzoso que el marido fuera gorreado. Quería hacer un reportaje periodístico pero me di cuenta que daba para una novela".

Lo curioso es que la protagonista nunca habla, está muerta hace años, y se va conociendo por los demás...

"Concibo las historias con esa experimentación, me recuerda un libro de cuentos con ese sentido, se llama Parte del cuerpo que no se toca. Las conversaciones es un gran tema, descubrir la historia de individuos a través de voces de los demás. Busco que la voz del autor no se note, se filtre entre los personajes".

Y con la periferia de la ciudad, ¿qué buscas mostrar: lo bueno o lo malo?

"Es claro que la provincia es un refugio de paz, tranquilidad, pero uno no puede idealizar como tampoco demonizar de Santiago, que la frialdad, que lo terrible... me interesa esa mezcla que se da, de hecho varios personajes de Vertiente Baquedano huyen de zonas más urbanas. Es cierto que fuera de Santiago hay menos gente, se exponen más, las instituciones como servicios públicos se hacen más humanas, pero se producen quiebres en las personas y eso rescato".

Ahora, tras lanzar La mujer del policía, el escritor Sergio Gómez tiene otras tareas por delante en el mundo del cuento y del guión. Por ejemplo, en marzo del 2001 se publicará en España el título Buenas noches a todos (Editorial Lengua de Trapo), una selección de cuentos inspirados en lugares como Vertiente Baquedano y Santa Familia -barrio inventado de la capital-, y uno de largo aliento (40 páginas) que da nombre al libro.

Ya finalizó el rodaje del telefilme El delantero romano, basado en un guión original de Gómez, para el espacio "Cuentos chilenos", de TVN. "El cuento se llamaba Todos los arqueros muertos, y trata sobre un jugador de provincia, de un pueblo cercano a San Fernando, del pueblo de Roma, y viene a probar suerte a Santiago, pero fracasa y es contratado por un club de barrio. Se verá en TVN el 2001".

También estás trabajando con la novela de Rivera Letelier...

"Ganamos con una productora un fondo (de Corfo) para adaptar el libro Los trenes se van al purgatorio. Tengo cuatro meses para hacer el guión para una futura película; es interesante trabajar esta historia, pues Hernán Rivera Letelier ofrece un lenguaje localista, criollo, hay varias historias que se entrecruzan en el tren, no sabes qué es realidad y qué ficción (...) Lo dirigirá, tal vez, Jorge López, quien antes hizo El último grumete. Debo seleccionar algunas historias, rescatar la anécdota por sobre todos los personajes".
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