El balance de Joe 15/12/2000

15 de Diciembre de 2000 | 00:00 |
Como conclusión de doce meses demasiado intensos, el artista nacional más importante de 2000 ha decidido cambiar el mareo de la fama por la anónima intimidad de sus orígenes. ¿Cómo lo logrará? El hombre lo explica todo. En primera persona.

Por Pablo Márquez F.


"El 2000 no fue un año fácil para el mundo. Y, creo, tuvo que ver con esto del fin de siglo. Hemos visto cómo la tierra se está acomodando, cómo han girado algunos valores... Si ni siquiera sabemos quién ganó la elección presidencial en Estados Unidos. Esa es una situación curiosa y, aunque no parezca, repercute en la vida de todos. Y yo tampoco estuve ajeno".

"Personalmente, lejos lo más importante para mí este año ha sido la paternidad. Es lo que me ha mantenido vivo, alegre y con ganas de seguir haciendo cosas. Me dio fuerzas para detenerme un poco, retirarme de los escenarios por un rato, y así tener tiempo para experimentar y producir cosas para otras personas".

"En la pega, el año partió impresionante... Durante el 99 me fui afirmando de a poquito y el éxito en el Festival de Viña, este verano, fue el reconocimiento de todo un año de complicidad con el público. Luego vino la gira nacional y después las visitas a Colombia, Argentina, Uruguay, etc. Comencé un trabajo de internacionalización real, siempre muy seguro de mi capacidad".

"¿Momento difícil? El recital en la Pista Atlética del Estadio Nacional (junto a Chancho en Piedra, Tommy Rey y el grupo chilote Bordemar, el pasado 24 de noviembre) fue uno de los más difíciles de mi vida. No te miento. Siempre soñé con que esa noche iban a pasar cosas lindas, pero rápidamente caímos en la realidad... Después de las pifias y los gritos, hubo gente que se me acercó para decirme yo me agarré con un loco, en medio del concierto, porque no paraba de hablar cuando estabas cantando esas cosas lentitas. Pensaba que después de todo el cariño recibido durante el año, la gente iba a ser capaz de recibir canciones lentas, de corazón. Traté de crear un momento íntimo, pero el público chileno está dificil".

"Luego de ese show aprendí cuáles son los tiempos que se me vienen por delante. Y la conclusión es que tengo que parar ahora. Necesito concluir el proyecto "Vivo". Han sido dos años maravillosos, pero no se puede estar tocando siempre lo mismo. Tengo mis traumas. Trabajé siete años como músico de María Creuza y cada vez que actuábamos había que tocar "Voc abusou"... Yo no quiero terminar así con "Mágico" ni con "Huellas", hay que darles descanso".

"Por eso voy a dejar de hacer megaeventos. Claro, porque uno prepara la cosa, busca el mejor sonido, se preocupa meses y por cualquier tontera se va todo a las pailas. Y una cosa es irse a las pailas con quinientas personas y otra con ocho mil. Con eso se le falta el respeto al público. A pesar de todo, ellos siguen creyendo en mí y yo tengo que estar a la altura de eso".

"Compadre, es que la gente me cuenta sus rollos como se los cuenta al Rumpy. La soledad es tan grande que buscan solucionar su vida a través de un artista. Yo canto, soy cantautor, no soy sicólogo, pero esa es nuestra realidad... Y si hago recitales grandes, no logro comunicarme como quisiera. Tengo que volver a lugares pequeños, donde pueda tener más intimidad, donde incluso pueda recibir a todas las personas que quieran autógrafos y conversar con ellas luego de una actuación".

"Lo que pasa es que estoy cansado del escándalo, loco... Cuando hago recitales, me andan trayendo del pellejo del poto. Ya no toco a la gente, ya no veo a la gente. Cuando se acaba un recital, llegan unos compadres grandes, me agarran del pantalón, me sacan en el aire y me tiran a la micro. Y no salgo, no puedo salir, porque eso significaría problemas. Me cabreé de eso".

"El éxito no ha aportado mucho a mi música. Me sacó de mi contexto... Por eso, si puedo pedir algo, le pido a la gente que me respeta y admira que me deje vivir tranquilo. Esa es la única forma de poder seguir haciendo más música. La parafernalia me tiene chato".

"Tienen que entender que ya tengo 41 años y no puedo seguir saltando como mono. Así, con esta ponchera, no se ve bien. Tengo conciencia de los años que tengo y no quiero seguir haciéndome el lolito... No quiero seguir los estándares que todos los artistas siguen, que usan y abusan de lo que tienen. Quiero que la vida sea un constante y agradable desafío. Y en esta nueva década, empiezan nuevas canciones, nuevos escenarios, nuevas etapas en mi vida como artista".

"El 2001 viene con disco, uno que refleje todo el trabajo hecho hasta ahora, la experiencia ganada con los viajes, los contactos con la gente de afuera. Quiero afirmarme ahora como un artista latinoamericano, que eso se sienta. Han pasado diez años intensos, pero tengo que seguir por otro lado, si no experimento ahora no sé cuándo... Me gustaría hacer un disco con invitados importantes, que pueda mostrar lo valiosa que es nuestra cultura latinoamericana sin caer en hippismos. No pretendo que sea otro "Vivo". Ese disco marcó todo un hito en mi carrera y sin él no podría estar pensando siquiera en hacer lo que planeo".

"Por lo que sé, "Vivo" ha vendido como unas 125 mil copias. En copias piratas, no sé cuánto he vendido... Los hackers, los que bajan música por MP3, el pirateo, el quemar discos en la casa, la venta de discos en la calle, toda esa tecnología que facilita, a mí me perjudica. Creo que este año fui una de las grandes víctimas del cuento".

"Lo grave de todo esto es que uno se inspira, trabaja, graba y todo para que después venga un longi y venda tus discos en la calle... La otra vez venía saliendo del pediatra con mi hijo y se me acerca un loco y me dice Don Joe, ¿me autografía este disquito para poder venderlo un poquito más caro?. Noooo".

"Bueno, todo tiene que ver con la crisis... Yo también viví momentos de alta tensión. Esto ha sido decepción tras decepción a nivel de las esperanzas que hemos depositado en algunos íconos nacionales. Eso afecta mucho. Y hay gente que aprovecha esas situaciones para componer, son un poquito buitres, pero yo no".

"El hecho de ser padre me ha hecho poner la atención en otras cosas. La crisis me ha centrado, me ha hecho tener calma cuando hay que tenerla y saber cuándo decir dale, ahora sí".

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