Sentir, pensar, amar, hacer, vivir, crear 23/3/2004

23 de Marzo de 2004 | 16:40 |
Sentir, pensar, amar, hacer, vivir, crear

Íñigo Díaz 23/3/2004

Verbos para una consigna sobre la que la cantante Rossana Saavedra no puede ni pretende echar pie atrás. Ha esperado largamente en un tránsito artístico de altibajos hasta llegar a un punto en el que parecen confluir todas las variantes para el despegue definitivo. Ella lo sabe y segura defender su convicción hasta las últimas consecuencias, porque este 2004 promete revitalización plena: banda nueva, sello nuevo, disco nuevo.

Como la gran voz de los últimos diez años, Rossana Saavedra es al jazz lo que Javiera Parra al pop: una diva. Es decir, un talento innegable y al mismo tiempo una figura llena de controversias y provocaciones. Lo que hace en el escenario puede gustar o no. Eso da realmente lo mismo. Lo sustantivo sobre ella se desprende –como también ocurre con Parra- desde algo muy simple: cómo la artista al interior de una mujer común y corriente intenta expresar su propia historia a través de la voz. Y por eso es que presentaciones como la que Rossana Saavedra ofreció la noche del sábado 19 en el escenario del Club de Jazz resultan a la larga tan vibrantes y consistentes.

La Saavedra es hoy más que una cantante de jazz. Su manejo del lenguaje sincopado, la técnica vocal adelantada y posicionamiento al frente del público jazzístico es el punto de partida para una nueva cantante volcada a la música soul. O al menos música “souleada”. Y a todo groove. Sus melodías originales de textos afilados y cadenciosas formas, creadas entre cuatro paredes y muchas veces en solitario, están para competir con cualquiera de las canciones que interpretan las cantantes de soul: Ema Pinto, Moyenei Valdés, Lorena Pualuan. Al final de cuentas, parece ser que Rossana Saavedra puede hacer soul mucho mejor que todas ellas. Algo que también ocurre con la banda que reunió para sus actuaciones y con la que probablemente ingrese al estudio del sello Pez para registrar su primer álbum solista: Respiración.

Los músicos adiestrados en el jazz tienen una frescura que no se percibe en los músicos del pop y el rock. El quinteto eléctrico que la acompañó (Daniel Lencina Jr. en guitarra, Lautaro Quevedo en las teclas, Cristián Monreal en el bajo, Hans Avila en la batería y Claudio Ortúzar en las percusiones, más el bajista Christian Gálvez como invitado estrella) casi no ensayó para la actuación en el Club de Jazz. Bandas pop-soul como Feria (liderado por el baterista Diego Jimeno) o LaMonArt (que dirige el saxofonista tenor Esteban Núñez) tienen la necesidad de ensayar permanentemente para sonar muy encajados y así lo demuestran cada vez que actúan. El soul-jazz que interpretó Saavedra y su banda permite otro tipo de libertad expresiva, sintonía fina, ratificación y rectificación de los desarrollos musicales sobre la misma marcha y espacio solístico amplio en el que hasta los tropiezos resultan muy sabrosos.

Rossana Saavedra cerró su noche con la original “Gaia”, una canción que ya ha sido grabada por la cantante pop Nicole Andreu (clasificada en el concurso Operación Triunfo), cuyo coro levantó de los asientos a la audiencia. Una declaración de principios definitorios para los días mejores que vienen para todos nosotros: Sentir, pensar, amar, hacer, vivir, crear.
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