El Negro cumplió: se casó con Belén y le regaló un convertible

"Me siento casado", comentó Miguel tras la ceremonia de enlace que ofició un chamán maya ante 300 invitados.

"Estoy con los nervios de punta", grita al otro lado del teléfono el Negro Piñera, más eufórico que de costumbre, porque acaba de subirse al altar místico de Playa del Carmen para dar el sí a Belén Hidalgo, la rubia modelo argentina a la que prometió desposar.

Son casi las 10 de la noche en la paradisíaca Riviera Maya y el Capitán Tutix, el local nocturno que el menor de los Piñera tiene hace diez años en México, está que revienta de gente. Más que de costumbre. "Está lleno de chilenos, más de 300 personas. Están mis amigos que llegaron a celebrar mi matrimonio", cuenta el rey de la noche.

Se oyen gritos, risas y la música que casi no deja oír la voz carraspeada del empresario nocturno. Pasa gente, lo abrazan, lo saludan, y también a la rubia Belén, su ahora flamante esposa mística.

"Fue una ceremonia preciosa, frente al mar, en la playa y nos casó un chamán maya, Carlos, que justo ahora me está regalando unas piedras preciosas para la buena suerte", comenta el Negro, y dice que está a punto de sentarse a la mesa a cenar junto a Giancarlo Petaccia y su novia Ingrid Cruz, a Jorge Zabaleta y su pareja, y a su hermano Sebastián, el accionista mayoritario de Lan Chile que viajó para asegurarse de que la oveja negra de la familia no se arrepintiera.

"Lo fui a sacar de la casa especialmente para llevarlo de una oreja al altar", bromea el hermano político del clan, quien muy distendido comenta entre risas que "a 30 minutos de la ceremonia las probabilidades de que se casaran eran de 20 a 80... Pero éste es el primer paso, que representa un compromiso más importante que las cosas mundanas".

Belén Hidalgo, la cordobesa de 23 años, lucía radiante. Se preparó con delicadeza para su "gran día" y apareció a la boda con un precioso traje blanco: "Estoy súper feliz. Aparte de que salió todo tan lindo, con una onda diferente y mágica".

Su esposo místico dejó de lado el eterno traje negro y se vsitió de blanco, como el Chino Ríos. También desterró su clásica boina y la cambió por un sombrero que le obsequió su hermano Sebastián.

Pese a no firmar nada, ¿te sientes una mujer casada, Belén?
Súper casada. Ya estamos casados con todo el universo, con el sol y la luna, con todas las energías. Ahora sólo nos falta el matrimonio por el civil y la iglesia, que serán en noviembre.

¿No te da lata que te bromeen en Chile porque no es válido?
No siento que sea un matrimonio no válido, porque con el Negro me siento casada de corazón. Y ya esto es una forma de casarse con Dios directamente, aunque luego lo haremos bajo las costumbres católicas.

El Negro la escucha religiosamente y mete su cuchara: "Ya me siento casado... Lo que más importa es la parte mística. Una firma para mí no vale nada". Luego saca más pecho aún, porque dice que "mi regalo de bodas para la Belencita fue un BMW convertible maravilloso".

Negro, ¿cuántos whiskies te tuviste que tomar para llegar al altar?
Me tomé un tequila junto con mi niña antes de salir de nuestra casa y nada más. No necesito alcohol para casarme. Estoy muy enamorado, la Belén es una princesa y una santa mujer para aguantarme.

Como buen casado, ¿dejarás la noche, el alcohol y las mujeres?
Las mujeres sí, pero la noche y el escenario no.

Giancarlo Petaccia, con un bronceado fascinante y con la misión de tomar imágenes para "Primer plano", bromea con que no se le pegará el Espíritu Santo: "Fue un matrimonio súper bonito, simbólico y sencillo, como se estila aquí en Playa".
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Domingo, 19 de Septiembre de 2004, 07:07
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