Música en el Tercer Reich: París presenta composiciones "degeneradas"

Bajo el título "El Tercer Reich y la música", el Museo de la Música de París presenta en la Cité de la Musique más de 240 obras, entre ellas pinturas, partituras, fragmentos de videos y musicales.

13 de Octubre de 2004 | 15:02 | DPA
PARÍS.- Junto a la "Composición IX" de Vasili Kandinsky, en la que se ven semicírculos amarillos, rojos y azules unidos entre sí, cuelga "Arbeitsmaiden, vom Felde heimkehren" de Leopold Schmutzler, una obra que muestra a una niña alegre de mejillas coloradas que toca el acordeón y canta cuando regresa de trabajar en el campo.

Bajo el título "El Tercer Reich y la música", el Museo de la Música de París presenta en la Cité de la Musique más de 240 obras, entre ellas pinturas, partituras, fragmentos de videos y musicales, que reflejan cómo el arte, sobre todo la música, iba siendo acaparado paulatinamente por el régimen.

Los préstamos de la exposición, que durará hasta el 9 de enero, provienen de 48 instituciones germanoparlantes. Entre ellas hay partituras originales pocas veces vistas de Schoenberg, Wagner y Webern, así como retratos de los compositores Busoni y Pfitzner.

La contraposición del llamado arte "degenerado" y el oficial se extiende como un hilo conductor por la exposición. Los compositores barrocos como Bach, clásico-románticos como Beethoven y románticos Bruckner y Wagner reciben especial atención.

Las fotos del palacio de festivales de Bayreuth iluminado, tomadas con motivo del 50 cumpleaños de Hitler, muestran el papel que el festival wagneriano tenía en el Tercer Reich. Una vez que Hitler llegó al poder, fue uno de los pocos espectáculos mediáticos importantes.

Para las asambleas del partido, se representaba la ópera de Wagner "Los maestros cantores de Núremberg", en la que se glorificaba la comunidad del pueblo, el ideal medieval y el corporativismo. La partitura original de los "Maestros cantores", una joya del Museo Germánico de Núremberg, también está expuesta.

"La cooperación con las instituciones alemanas fue ejemplar. Todos los préstamos son documentos originales, entre ellos muchos que incluso en Alemania se exhibieron pocas veces", explica Pascal Huynh, uno de los curadores, y señala el retrato de Franz Schreker, así como dibujos y caricaturas sobre Ernst Krenek y su obra modélica "Jonny spielt auf".

La ópera, que trata de un violinista negro, fue una de las obras más tocadas de los años 20. En el exterior, le valió reconocimiento al compositor. En Alemania, en cambio, el título de "bolchevique de la cultura". Tras la llegada al poder de los nacionalsocialistas, la ópera, de la que se pueden ver y oír algunos fragmentos, se prohibió.

A la obra restaurativa de Richard Strauss, Werner Egk y Carl Orff, influenciada por el nacionalismo alemán y los ritos medievales, se contraponían formas de expresión vanguardistas, prohibidas por el régimen, que conforman la esencia de la segunda parte de la exposición.

Tanto el jazz como las composiciones libres y atonales de Schoenberg, Busoni, Schreker y Weill fueron censuradas por el Estado. Además de fotografías que muestran escenas de la "Opera de tres centavos" y de "Mahagonny", de Brecht y Weill, también se pueden ver partituras originales de Schoenberg y el autorretrato de Schreker.

El último salón muestra documentos y dibujos de los campos de concentración de Theresienstadt y Dachau. Los compositores Viktor Ullmann, Gideon Klein y Hans Krasa, así como el director Karel Ancerl fueron llevados allí. En el revés de las hojas de registro de los deportados, componían sus piezas musicales.

En Dachau surgió así la canción con la que termina la muestra: "En este sombrío y primitivo campo, rodeado de muros de acero, parecemos vivir en jaulas, en medio de un gran desierto. El ruido de pasos y el sonido de armas, guardias día y noche, y sangre, gritos, lágrimas. La muerte para aquel que huye".
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