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Temporada lírica del Teatro Municipal:
Obra maestra cercana a la canción francesa 16/10/2005

16 de Octubre de 2005 | 00:00 |
Maximiano Valdés dirige el estreno en Chile de "Diálogos de Carmelitas", la estremecedora ópera de Francis Poulenc.

Maximiano Valdés (FOTO: Héctor Yáñez)
Orquestas de Vancouver, Ottawa, Madrid, Barcelona, Niza, Burdeos, Houston, Seattle e Indianápolis esperan al director chileno.
Susana Ponce de León G.

Un hito cultural para nuestro país entregará desde este jueves el Teatro Municipal.

Se trata del estreno absoluto en Chile de "Diálogos de carmelitas", la estremecedora ópera de Francis Poulenc y George Bernanos. El texto fue escrito para una película que no se realizó y se basa en un hecho real ocurrido durante la Revolución Francesa.

Maximiano Valdés, director titular de la Orquesta Filarmónica, señala: "Como teatro, estábamos en deuda con este título, que no sólo es muy popular, sino el más importante que escribió este compositor".

-¿Cómo se inscribe esta ópera en la escena musical de 1957, año en que fue compuesta?

"Poulenc tuvo un lado autodidacta que le quedó para toda la vida. Si bien estudió armonía y contrapunto con Koechlin, también era un pianista naturalmente muy dotado y que debe haber improvisado bastante porque en esta partitura hay mucho de amor por los sonidos, por el placer de tocar de manera casi diletantesca. Creo que en ese sentido se considera un poco una isla. Claro que pertenece a la escuela francesa, en su música hay algo de César Franck y de Debussy. Por otro lado, él mismo escribió que aquí se encuentran efectos dramáticos ‘a la Puccini’. Sobre todo, hay una idea de la estructura dramática sacada de las óperas de Mussorgsky (como sus referencias al ‘Boris Godunov’) en términos puramente dramáticos, no musicales, de cómo distribuir la acción teatral en cuadros separados, no hay una relación necesaria entre uno y otro, y todos son anticipados por un preludio orquestal. Creo que su importancia consiste en que es una música fresca, espontánea, que tiene melodías de mucha belleza, donde todo está entregado a la voz y la orquesta no hace sino acompañarla, realzar su contenido. Es una ópera eminentemente vocal que, de alguna manera, busca recuperar la canción francesa. El canto no es algo separado del contenido de las palabras, sino un cantar hablando, un recitativo arioso, a la italiana, absolutamente apoyado en una orquesta que trabaja en la misma dimensión, imitando un poco al canto, haciéndole de soporte. Éste es un discurso cantado que forma parte de lo que ellos pensaron que era un distintivo francés respecto de la música alemana e italiana".

-Y que exige a los cantantes un perfecto legato

"…Legato es la palabra clave sobre la cual hemos trabajado constantemente. He dicho a los cantantes que aquí no tengo ninguna estructura vertical rítmica en la orquesta que pueda sujetar y sustentar la melodía. Ésta se sustenta por sí sola por la fuerza y la articulación de las palabras y porque cada palabra bien dicha a su vez coloca el sonido de manera completa… Esta ópera consiste en que se entienda lo que se dice para dar plena justicia al aspecto sonoro-literario".

-Al contrario de la mayoría de las óperas, ésta tiene un texto hermoso y muy profundo.

"Sin duda. George Bernanos fue un hombre muy religioso. Y se decía que Poulenc era un poco desordenado, muy de vida nocturna y de repente en el monasterio de Rocamadour se encuentra con la figura de la Virgen Negra, tiene una violenta conversión religiosa y escribe obras importantes con esta peculiaridad típica suya: mientras más religioso es, más sensual es su lenguaje. Le gusta traducir a la orquesta las armonías que en el piano suenan muy bien, generando un ambiente de una sensualidad que puede parecer contrastante con la idea ascética que tenemos de la vida religiosa, pero que en el caso de él no lo es. Al final de la ópera, en la escena de mayor serenidad, hay un instante de enorme belleza estática, pero sensual, que justifica plenamente sus ideas".

"Esta ópera contiene diálogos de muchísima profundidad religiosa, y el problema que se le plantea al compositor es cómo respetar estos diálogos. Se da cuenta de que el equilibrio entre palabras y música debe ser tal que cuando se dicen las cosas más cruciales, la orquesta no debe opacar a la palabra y logra respetar esto magníficamente".

-¿Qué pasa con la tonalidad?

"Hay una gran uniformidad tonal. En general, ésta es una ópera escrita casi entera en Mi menor y sus relaciones tonales. Éste es un color muy especial en la música; una sonoridad algo triste, luminosa, un poco color púrpura y que genera inmediatamente una idea sonora totalmente contrastante con lo que es Fa mayor, una tonalidad muy positiva (pensemos en la "Pastoral" de Beethoven). Las tonalidades son como los colores y los compositores las usan con mucha conciencia. En este caso, son algunos motivos que se van repitiendo, que no tienen ninguna relación con el anterior o con el siguiente, como pequeños leit motiv para recordarnos algunas situaciones. Está el motivo del afecto familiar que canta al principio el Marqués de La Force y que Blanche retoma al final de la ópera, cuando se acuerda de su padre. Hay otros motivos relacionados con el pecado y el orgullo y que aparecen también con intervalos muy estridentes, pero son muy cortos y mueren apenas termina la imagen a la cual se refieren. En esta música no tenemos un desarrollo ni ideas que se modifiquen, hay básicamente ideas que aparecen y se van, una especie de tejido base llevado por la cuerda que sustenta la palabra con melodías entregadas a la voz. Pero no son melodías en el sentido de frases cerradas, sino motivos musicales, melódicos que se pasan unos a otros… Están muy cerca de la canción, y si uno piensa en películas francesas cantadas, como ‘Los paraguas de Cherburgo’ o ‘Un hombre y una mujer’, ve que provienen de esto".

-"Diálogos.".. es una denuncia. ¿Cree que la ópera puede llevar a una reflexión?

"Sin duda. Creo que esta obra puede ser una de las más eficaces instancias para denunciar el horror de este tipo de situaciones. Es un tema en el que se ha hecho hincapié, pero siempre se ha impuesto la visión positiva de la revolución".

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