Isolina: "Todas las cosas en la vida me han pasado por pava"

La confianza de sus compañeras no bastó para que esta amante del fútbol no fuera eliminada del reality por la polémica Angélica.

SANTIAGO.- Se enfrentaban anoche, una de las más fuertes, con una de las menos queridas. Agridulce paradoja, más aún conociendo el desenlace.

Pero esto viene de más atrás, cuando las compañeras de Isolina, la chica de la sonrisa contagiosa, esa madre fanática del fútbol, la que todas consideraban como una de las más fuertes dentro del refugio en Farellones, decidieron votar por ella para que sacara a la venenosa Angélica que las ha hecho la vida imposible desde que llegó.



Ese fue el motivo por el que sus compañeras (que la querían tanto. Que la consideraban tan valiosa y todo el rollo) la votaron para que saltara a la arena a enfrentarse a Angélica. La chica que entró cuando decidieron irse dos de las que ya nadie se acuerda. La chica que entró con el claro rol de sembrar la cizaña, de alterar esa ñoña armonía que dominaba el reality. La mujer de Yungay que ha logrado incluso hacer caer algunas caretas.

Angélica vino con el claro objetivo de enturbiar las cosas. Y vaya si lo ha conseguido. Se hizo cercana (pero nunca demasiado) de las más conflictivas, Déborah y Carla, y se echo encima a todo el resto, con una actitud agresiva, desafiante, ponzoñosa.



No se salvó ni la señora Amanda, que, por lo que pudo apreciar El Televidente, está encargada de enseñarle roles de protocolo a las muchachas (¿para qué necesitarán del protocolo en medio de la montaña, se pregunta?).

El punto es que la nueva fiera colmó la paciencia de todas, incluso la de los telespectadores que siguen el concurso, quienes la votaron con un porcentaje que El Televidente no maneja en estos momentos.

Fue ahí que surgió la idea de las compañeras de votar a Isolina, porque creían que haría presa fácil de la amarga recién llegada, que todas querían afuera.

El Televidente fue testigo inmediato de cuán equivocadas estaban.

"Son todas unas cínicas. Con esta gente yo no tranzo", musitaba Angélica los días previos al duelo. Hablaba sola, como una posesa, mientras se preparaba físicamente para la prueba. Bueno, hacía como que hablaba sola, pero sabía muy bien que todo Chile (perdón, que todas las personas que siguen el reality) estaba oyendo su desvarío de resentimiento.



Angélica no vino a hacer amigas. Angélica vino por las lucas y ya demostró que está hablando en serio.

En el duelo lo dejó clarísimo. Moviéndose con agilidad, con la mirada enfocada, sin perder por un segundo la concentración. Que fue de hecho lo que motivó que Angélica sacara ventaja de Isolina, cuando ésta última olvidara asegurarse con un arnés durante un duelo que no vale la pena detallar. Pero sí vale la pena ser enfático en señalar que se trató de un duelo encarnizado, sumamente reñido, en que ninguna de las dos mujeres se dio tregua.

Mientras veía la prueba, El Televidente tuvo que reconocer que él no es capaz de hacer ni un cuarto del esfuerzo físico que desarrollaban las chicas en ese pequeño circo romano virtual.

En una equivocación de Isolina, Angélica sacó ventaja y para sorpresa del resto de las granjeras, la recién llegada venció a una de las ídolas del encierro.

Vino el rito del adiós: Isolina lacrando a la próxima capataz, recogiendo sus cosas, con voz en off refiriéndose a su experiencia.

El pianito de fondo y sus lágrimas desencajan al Televidente, que recién anoche había conseguido aprender su nombre y relacionarlo con su cara.



"Feliz retorno a la realidad", fue lo primero que le dijo Sergio Lagos a Isolina cuando la chica pisó el estudio de "Encuentros Cercanos" (¿pero qué es realmente la realidad, Sergio?. Se preguntaba El Televidente).

Pero sea cual fuera la realidad a la que estuviera invitando Sergio a la derrotada Isolina, se podría decir que anoche, por primera vez desde que está viendo eliminaciones de realities y situaciones surrealistas similares, por primera vez en lo que va desarrollando esta labor, al Televidente le pareció sentir que en "Encuentros Cercanos" se dio una epifanía.

Sí, aunque no lo crean, aunque les parezca que El Televidente perdió la razón. Pero fue así, porque tras su eliminación, tras su paso por la granja de Farellones, Isolina llegó a una conclusión fundamental para su vida y es que, tal como le ocurrió en el encierro, se dio cuenta de que todo lo que le había pasado en la vida había sido "por pava". Isolina se reconoció una persona demasiado recta, demasiado cabal. "Soy demasiado derecha" dijo como disculpándose de esa maravillosa virtud de la que tan pocos gozamos.



Confesó que si volviera a entrar, no volvería a hacer lo mismo (¿no volvería a ser ella misma?). "Iría más por el lado", dijo insinuando quizás que también podría ser una nueva estrategia para su vida post reality.

"Algún día voy a encontrar a una persona tan honesta como yo", dijo Isolina. Y Sergio Lagos terminó el programa diciendo "Es que esto no se trata sólo de una competencia, sino también de una experiencia". Y El Televidente pensó que el próximo animador del Festival de la Canción de Viña no podía tener más razón.
Por El Televidente
Martes, 18 de Octubre de 2005, 04:58
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