SANTIAGO.- Iglesias misionales declaradas "Patrimonio de la Humanidad" acogerán en Bolivia las actuaciones del conjunto Syntagma Musicum de la Universidad de Santiago.
El grupo de música antigua participa en el VI Festival de Música Renacentista y Barroca Americana, que tiene como objetivo hacer renacer los tesoros de la creación del periodo colonial en el continente.
La agrupación universitaria ofrecerá tres conciertos: en la Iglesia Los Huérfanos de Santa Cruz, el viernes 28; en la Misión Trinidad, el domingo 30 de abril, y en la Misión Ascensión de Guarayos, el lunes 1 de mayo.
Programa
"Vita dulcedo et spes nostra Maria", (Cantos de súplica y alabanza a la Virgen María en el Imperio Español), es el nombre del programa dedicado a la Virgen y cómo fue venerada por el catolicismo, desde el punto de vista musical en la época barroca.
La selección incluye obras de misioneros que constituyen los ejemplos más antiguos que se conservan de la América colonial. También hay dos canciones de cuna que provienen de un cancionero español del siglo XVII, tres romances coloniales chilenos y obras de las reducciones jesuitas en el Nuevo Mundo.
El villancico "Tupasy Maria", en guaraní, es uno de los pocos ejemplos en esa lengua que han sobrevivido. "Zuipaquî Santa María", en tanto, es una composición de Domenico Zipoli, jesuita italiano célebre en Europa por su labor musical. Zipoli pasó la mitad de su vida en las reducciones de la Chiquitania boliviana, legando gran parte del repertorio musical misional.
Histórico patrimonio sonoro
Este Festival, que se realiza cada dos años en la Chiquitania boliviana, al interior de Santa Cruz, tiene como objetivo rescatar el valioso patrimonio musical dejado por misioneros europeos que llegaron a estos confines, quienes encontraron en la música una forma de trasmitir el mensaje religioso.
Parte importante de esos archivos han sido desempolvados y vueltos a interpretar por los conjuntos que participan en el Festival. Syntagma Musicum ha participado en las cinco versiones anteriores, incluso poniendo en escena la primera ópera americana: "La púrpura de la rosa", de Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728).