Grupos de funk en Chile ya hay muchos. Solista funk hay uno, desde este año. Es C-Funk, ex cantante y guitarrista de Los Tetas, que lanza su primer disco,
Joya, y su propia banda, Joya, y habla de su regreso y de los últimos días de Los Tetas. "Este disco es mi joyita", dice.
Paulina Cabanillas F.
Después de su alejamiento de Los Tetas en abril de 2004, Cristian Moraga decidió que no se subiría más a un escenario. En ese entonces sólo tenía tres certezas en su mente. Una, que debía hacer su disco utilizando sus propios medios, con o sin amigos, con o sin el respaldo de un sello, pero hacerlo como fuere. Dos, que el sonido de éste tenía que ser de cabo a rabo funk, "que mezclara lo tecnológico, electrónico y lo humano", según sus palabras. Y tres, que su alias de ahí en adelante no sería más Cee-Funk, sino C-Funk. Así, con ce, guión, efe, u, ene y ka, que leído tal como lo haría alguien de la Real Academia de la Lengua muestra con claridad la pasión que tiene pegada a la piel como si fuera un tatuaje: "ce funk" es tanto una demostración de que maneja al dedillo el estilo como una invitación a dejarse llevar por su ritmo entusiasta y lujurioso.
Y así lo hizo el día en que retornó a los escenarios, el pasado 13 de abril en el Galpón 6, cuando presentó su álbum debut como solista,
Joya. Pero entre esa noche de lanzamiento y sus primeros días solo, sin un grupo que lo apoyara, muchas cosas cambiaron para C-Funk. "Este disco es mi
joyita, como el auto que tenía antes, un Impala ’64. Me eché encima una responsabilidad que nadie me la tiró, nadie me pidió que hiciera un disco, lo hice porque soy músico y tenía que hacerlo. Después del quiebre con Los Tetas dije ‘filo, estoy solo, pero igual me la puedo, contra viento o marea’", cuenta. "Gané mucho. Aprendí a hacer sonido, a producir, me consolidé como músico y me hice parte de la
familia del funk, que son mis amigos, con los que simpatizo en un estilo musical, en el ritmo, en estar alegres sin importar lo que pase. Es como cuando James Brown salía actuar con una sonrisa gigante diciendo ‘soy negro y estoy orgulloso’, mientras estaba la cagá con el racismo. Ésa es la actitud. Funk es actitud, como dice una canción de
Joya".
Esta es mi joya
El cantante reclutó a un grupo nuevo para actuar, integrado por C-Funk (voz, guitarra y teclados), Felipe Foncea (teclados), Roberto
ChichoEspinoza (bajo), su hermana Michele Espinoza (coros) y Francisco
Pepino González (batería), el primer baterista que tuvieron Los Tetas.
-Esa familia de la que hablas me imagino que debe ser la que integran los músicos con los que tocas y te rodeas ahora. ¿Los elegiste concienzudamente para que tocaran contigo o surgieron informalmente esas colaboraciones?
"Esa historia es larga. Al Chicho lo conocí porque es hermano de mi amiga Michele (también ex cantante y guitarrista de Mamma Soul). Un día nos juntamos a tocar y me sorprendió porque llegó justo con la síncopa que andaba buscando. Me había acostumbrado al bajo más rudo, más rockero, del Toly Ramírez (último bajista de Los Tetas), entonces como que la echaba de menos porque para mí el funk es la síncopa. Cuando tocamos todo fluyó, fue el primero al que dije que trabajáramos juntos. En cambio con el Pepino, como dice Daddy Yankee, teníamos algo pendiente. Terminamos dramáticamente con Los Tetas, entonces sentía que debía solucionar el problema que había entre los dos, uno del que ya no vale la pena conversar".
-¿Cuándo te reencontraste con él?
"No me acuerdo, ahora es como si nunca nos hubiéramos desencontrado. Debe haber sido en 2004, cuando le dije que iba a hacer un disco y que si quería aperrar o no. Me dijo que sí y de ahí en adelante todo bien. Al Felo desde que lo conozco es como ‘ya, juntémonos a tocar’ y en esa estuvimos años, como que algo nos atraía musicalmente, pero nunca se daba la oportunidad para tocar juntos".
-¿Y qué hay del resto, de las joyas de invitados que tienes, como Dante Spinetta, Sonido Ácido, Anzuelo, Juan Sativo (Tiro de Gracia), Maximiliano Alarcón, Julio Briceño (vocalista del grupo venezolano Los Amigos Invisibles)?
"Tenía algunos nombres apuntados, como el de Dante. Yo quería que participara porque tenemos una amistad desde los tiempos de Illya Kuryaki and the Valderramas y Los Tetas. Tuvimos una carrera paralela y fuimos la punta del funk en Latinoamérica. Lo invité para que escribiera algo y para que rapeara y creo que hizo una letra impecable, para mi gusto una de las mejores que ha hecho. Con los otros amigos siempre me he rodeado. El Maxi es el saxofonista que nos acompañaba en Los Tetas, un excelente músico y amigo, estar con él al lado me sube el pelo. Lo mismo con la Michele que es una cantante espectacular, muy profesional, y con Juan Sativo, un compañero de los viejos tiempos, de toda la vida. A los que conocí en el camino fue a Sonido Ácido, que creo que es el rapero más
funky que hay, y Anzuelo, que le estoy produciendo el disco".
-"City funktasma" es una canción de otro invitado que hay en el disco, de tu padre, Hugo Moraga. ¿Cómo es trabajar con una canción que es de tu papá?
"Es la raja. Yo tengo una relación musical con mi viejo increíble porque él me respeta harto y yo lo respeto al máximo. Es uno de mis ídolos, no porque sea mi viejo, sino porque musicalmente para componer y escribir letras es seco, está muy cercano a lo perfecto. Esa canción la tocamos un par de veces con Los Tetas, la habíamos grabado para las Raras Tocatas (el programa de la radio Rock & Pop "Raras Tocatas Nuevas"), pero a mi papá no le gustó. Me dijo ‘si la quieres ocupar hazlo bien, dale el trabajo y el respeto que se merece’, y yo lo encontré legal".
-¿Y le gustó como quedó la versión que hiciste?
"Sí, de hecho en el disco la canta conmigo. Quedó contento con su canción. Si no, no me hubiera dejado grabarla. Tenía que reivindicarla, hacerla bien, como la gente ya la conoce había que hacer una buena versión, esa fue mi motivación. Quería grabar otras canciones (de Hugo Moraga) pero no alcancé. Pero creo que si sigo sacando discos siempre va a haber una de él".
-Originalmente Original Hamster (Vicente Sanfuentes) iba a tocar los teclados. ¿Qué rol cumplió él finalmente en el disco?
"Vicente me acompañó en todo este proceso, es un gran amigo de mis nuevos amigos, estuvo conmigo desde que salí de Los Tetas. Él como que cacha todo lo que está pasando y me ha dado consejos que son espectaculares, me ha llenado de una energía muy buena onda. Había momentos en que yo estaba odiando a todo el mundo y él me decía ‘no vale la pena, mira, ven, tengo un proyecto acá...’ El proyecto inicial que teníamos no alcanzamos a montarlo porque él está con muchas cosas, siempre está como en cincuenta proyectos paralelos. De todas formas me ayudó mucho en las pistas, a mezclarlas, el oído de él estuvo al lado en todo el proceso. Siempre estuvo presente".
Que te moleste, pero que también te guste
-¿Recuerdas cuándo te entró el bicho por hacer tu propio disco?
"El disco lo empecé a cranear desde hace tiempo, incluso de antes de que se terminaran Los Tetas. Siempre había tenido ganas de hacer uno, de ver qué pasaría si trabajaba solo y todo eso, pero empecé a concretar la idea en octubre de 2004, cuando decidí que lo iba a grabar en mis máquinas, en mi estudio. Una de las cosas que tenía planeadas era que lo tenía que hacer todo yo, con mis cosas, con mis recursos, sin ni un sello ni nada. Entonces en octubre dije ‘ya, vamos a probar las máquinas para ver que pasa, si sirven para grabar o no’. De prueba grabé el primer tema que tenía listo, ‘Chocolate’, y anduvo bacán el sonido, la mezcla, todo el asunto con las máquinas, entonces ahí decidí seguir delante con ese sistema, hasta noviembre de 2005, que fue cuando terminé el disco en sí".
-¿El repertorio del disco lo hiciste con canciones que tenías guardadas del tiempo de Los Tetas o las compusiste después de que te separaste del grupo?
"Algunas sí, pero no es que me guardara las canciones. Había algunas que proponía para Los Tetas y a mí no me gustaba como quedaban porque en el último tiempo el grupo no era tan funk, sino que más rapero, no estaban interpretando el funk como yo quería. Eso pasó por ejemplo con ‘Chocolate’, que es una canción antigua, del año en que grabamos ‘La medicina’ (1997). La hice en una noche, la grabé en mi teclado y sonaba súper bien, tenía un
groove, una síncopa, un estilo, y cuando la llevé para tocarla con Los Tetas no sonaba. Entonces les dije a los chiquillos ‘buena onda, pero no la quiero poner para el disco porque no suena’. Ahora el tema suena tal cual como me lo imaginaba".
-Tengo entendido que grabaste el disco en distintas partes. ¿Cómo fue eso?
"Sí, fue grabado en distintos lados, pero no sé como lo hago, debo tener como un instinto de supervivencia musical, sonora, porque no tengo un método de trabajo. El disco no fue grabado de la forma clásica en que te encierras en un estudio dos meses a grabar, pero tampoco fue en la casa, ahí con el computador, el programa nuevo y los chiquillos. Fue algo totalmente distinto. Partí bien rústico, mi planificación fue grabar con los instrumentos precisos en mi casa, microfonear lo mejor posible y usar el (programa de grabación) ProTools. Cuando tenía la mayoría del disco grabado me fui a Estados Unidos y me metí a un estudio filete, fantástico. Pasé mis pistitas y las volví al computador, las pasé por una mesa (de sonido) impresionante, de quinientos mil dólares, y asimismo me fui a otro par de estudios gringos e hice lo mismo: las pasé, volví a mi casa y lo mezclé con mis máquinas. Me di el tiempo necesario para que quedara de calidad y al final lo mastericé allá".
-¿Cuál era el sonido que andabas buscando?
"En un principio tenía la idea de hacer funk moderno.
Vintage (a la antigua) en la ecualización de la batería, en la forma de tocar la guitarra, en la forma de grabar, que sonara muy a Stevie Wonder, a Earth, Wind & Fire, a Kool & the Gang, pero con sonidos totalmente transgresores. De hecho mi socio en la compañía Sonido Funk Production, que fue la que grabó el disco, me decía ‘oye, me duele el oído’ y yo le respondía ‘bacán, eso es lo que quiero, que te moleste, pero que también te guste’. Ése era mi concepto. En vivo, el set que tenemos mezcla la tecnología con lo natural, y eso es lo que busco en los shows, que la gente no entienda por qué el instrumento que está tocando ese gallo suena distinto. Me inspiré harto en Prince y su grupo The New Power Generation, que hacen funk y suenan demasiado moderno".
La máquina trabaja por sí sola
-El día del lanzamiento presentaste a tus músicos y a tu disco. ¿Joya es también un nombre grupal?
"Sí, mi grupo se llama Joya, que somos los cuatro que tocamos esa noche (Felo, Chicho, Pepino y Michele). Es como Prince & The New Power Generation, pero C-Funk & Joya. La idea es grabar más adelante un disco del grupo, pero tenemos que encontrar el sonido propio de Joya, porque en él somos todos iguales y cada uno compone de manera distinta. Así como C-Funk suena a C-Funk, Joya debe sonar a Joya. Me gusta ser parte de algo, pero cuando todos ponen su aporte, cuando todos asumen su responsabilidad, cuando llegan con temas, iniciativas, no cuando todo recae sobre en mí como en Los Tetas".
-¿Qué pasó por tu mente cuando ese día tocaste canciones de Los Tetas?
"No sé, no mucho, igual son mis canciones, en un setenta por ciento las hice yo. Esa noche toqué sólo mis partes, canté mis partes rapeadas y no las del Camilo, excepto en ‘Corazón de sandía’ (el primer éxito del grupo, en 1995, que tiene una estrofa de C-Funk y una de Camilo Castaldi, su ex socio en el grupo). Así las canciones quedaban más cortas y no se alargaba el asunto".
-Incluso pediste permiso para tocarla.
"Sí, para ‘Corazón de sandía’ pedí permiso, pero filo, me corresponde tanto como a Camilo poder cantarlas, es el derecho de todos. Si hay un grupo que toca covers y quiere tocar los temas míos, yo me siento bien, permiso por la buena onda, hasta por la talla de pedir permiso. Mala cueva no más, la letra del Camilo es rica y sé que puedo cantarla bien, que me sale con onda y a la gente le gusta".
-¿Cuánto de Los Tetas hay en este disco?
"Eso lo tiene que decir la gente, con él se van a dar cuenta de cuál era mi participación en Los Tetas. El último tiempo lo pasé mal porque trabajé mucho por el grupo, mucho, mucho, siempre me dijeron que era el líder, siempre lo supe, pero nunca quise abusar ni jactarme de eso, incluso era como que a los demás les daba lata tener que cumplir ese rol. Yo nunca dije ‘yo soy el líder’, pero era yo el que tenía que ir a México a terminar el disco, yo el que tenía que estar horas sentado frente al computador terminando las pistas para tocar en vivo, mientras los otros estaban en la playa con las pololas, yo el que tenía que llevar las máquinas a arreglarlas. Pucha, si les molesta que diga líder, entonces yo era el que estaba a cargo del motor, el motor yo lo prendía, le echaba bencina y si fallaba la rueda tenía que ir a cambiarla".
-En el concierto, antes de cantar "Stand alone" dijiste "solitario, pero nunca solo" y la frase me quedó dando vueltas. ¿Cómo surge esa canción?
"Todas mis letras son bien vivenciales, sobre lo que me va pasando o sintiendo, no soy tan poeta ni tan metafórico, mis letras son más bien directas, entonces esa letra nace de lo que yo sentía un tiempo atrás. El concepto "stand alone" viene en todas las máquinas modernas de audio, la interfase de audio con la que uno trabaja tiene un botón que se llama "stand alone". La máquina trabaja siempre enganchada al computador, pero cuando tu apretas ese botón, la máquina se desengancha y trabaja por sí sola. Ese concepto es la base de ese tema y también la base de mi proyecto, desde el momento en que yo dije ‘ya, buena onda con Los Tetas, pero se acabó porque ya no da para más. Stand alone no más’. Me apreté el botón yo solo y darle solo".