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“Amerika”: A 20 años de la invasión soviética de EE.UU.

A fines de los ’80, cuando ya se gestaba el fin de la Guerra Fría, esta serie de televisión generó una de las mayores polémicas de su tiempo.

01 de Agosto de 2007 | 15:58 | Alberto Rojas M., El Mercurio Online

SANTIAGO.- Es 1997 y han transcurrido 10 años desde que la Unión Soviética detonó cuatro bombas nucleares en la estratósfera sobre Estados Unidos, generando un pulso electromagnético que literalmente apagó el país: sistemas de defensa, televisión, radio, computadores… todo.


Los soviéticos acabaron invadiendo el país, que es controlado por las llamadas “Unidades de Servicios Especiales de la ONU”, integradas por tropas de los países de Europa del Este. La URSS había ganado la Tercera Guerra Mundial.


Esta es básicamente la premisa de “Amerika”, una miniserie que en 1987 estrenó la cadena televisiva ABC. Y que en Chile transmitió por esa misma fecha Canal 7.


A un costo de US$ 40 millones de la época, los siete episodios se filmaron en Ontario, Toronto y Nebraska. Y contó dentro de su elenco con Kris Kristofferson (“Blade”), Mariel Hemingway (nieta del famoso escritor), Sam Neil (“Parque Jurásico”), Robert Urich (de la serie “Las Vegas”) y una muy joven Lara Flynn Boyle (“Twin Peaks”).


El compositor de bandas de sonido Basil Poledouris (“Conan”, “Robocop”) estuvo a cargo de la música. Y como apoyo al estreno de la serie, se lanzó una versión en forma de novela.


Pero todo este despliegue no impidió la lluvia de críticas que empezaron a caer sobre la cadena televisiva. De hecho la mismísima URSS amenazó con cerrar la oficina de ABC News en Moscú, y muchos consideraron que era injustificado mostrar un Estados Unidos brutalmente ocupado por la URSS —con campos de concentración tipo “gulag” y ejecuciones masivas— cuando Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan firmaban tratados de desarme.


Además, voceros de Naciones Unidas criticaron que la serie mostrara a la ONU como una fuerza de ocupación manejada por los soviéticos.


Incluso hubo un intenso fuego cruzado entre quienes aseguraban que la ocupación soviética descrita en la serie se veía muy “suave” e “irreal”, mientras otros sostenían todo lo contrario.


Sin embargo, nada causó más polémica que las escenas de un desfile en el que se veían carteles donde aparecían juntos los rostros de Abraham Lincoln y Karl Marx. O de “veteranos de la invasión” llevando la bandera estadounidense invertida.


El desenlace


El climax de la serie se producía cuando el Politburó soviético —temeroso de que EE.UU. sea capaz de levantarse a pesar de 10 años de ocupación—, considera la idea de detonar bombas nucleares en varias ciudades estadounidenses, sólo como advertencia.


El coronel Andrei Denisov (Sam Neil), que es el administrador soviético de la región central de EE.UU., convence a los líderes en el Kremlin de descartar dicho plan, a cambio de dividir el país en pequeños territorios, destruir el Capitolio y asesinar a todos los congresistas en un suspuesto ataque terrorista.


El problema es Devin Milford (Kris Kristofferson), el último Presidente que tuvo Estados Unidos, que tras años encarcelado, sale en libertad. Y aprovecha esta oportunidad para iniciar un levantamiento. Cosa que no ve con buenos ojos Peter Bradford (Robert Urich), que es algo así como el líder colaboracionista que llega a convertirse en “gobernador general” de “Heartland”, uno de los mini-países en que pretenden dividir Estados Unidos.


Aunque la serie fue vista por 100 millones de televidentes, hasta hoy nunca más ha sido retransmitida. Quizá porque resultaría anacrónica tras haber presenciado la caída del Muro de Berlín (1989) y la desaparición de la Unión Soviética (1991). Y aunque se editó en formato VHS en 1995, todavía no ha dado el paso al DVD.

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