EMOLTV

Britten: “Gloriana”

17 de Agosto de 2007 | 01:14 |
Benjamin Britten (1913-1976) siempre supo cómo exponer los difíciles temas que escogió para sus óperas. En "Gloriana" lo consigue de nuevo, al tratar la historia de Isabel I de Inglaterra, enamorada de Roberto Devereux, Conde de Essex, un hombre menor que así la quería un poco como también la usaba. El tema ha sido una droga para cineastas, dramaturgos y compositores. En este caso, el condensado y tenso libreto pertenece a William Plomer, basado en un libro de Lytton Strachey.

El estreno fue en Covent Garden en 1953, como parte de los festejos de la coronación de Isabel II.

La grabación del sello Argo-Decca permite dos cosas. Primero, completar la discografía de la producción lírica de Britten: 16 títulos entre los que se encuentran obras imprescindibles. Y segundo, incentiva a los amantes del género a dar unos pasos hacia mediados del siglo XX. Esta ópera es una buena oportunidad para ello, en especial porque el tema nos remite a las grandes producciones románticas, pero con otro sonido.

Lo que primero destaca es que el compositor jamás desconoce la filiación teatral de su música: cada palabra tiene un valor expresivo claro. Además, consigue una rica síntesis de elementos personales (uso de la percusión y variedad tímbrica) con otros de la tradición. Hay referencias a canciones inglesas del Renacimiento, saludos a Wagner, Richard Strauss y Ravel, y una especie de homenaje al Verdi más seco y solemne de "Don Carlo".

A cargo de la Orquesta de la Welsh National Opera, Sir Charles Mackerras atiende con esmero los vínculos dramáticos de la partitura. Es fundamental la participación de Josephine Barstow. Dueña de un soprano filoso de timbre más bien agrio, la artista dibuja una crepuscular Reina Virgen amante de su pueblo, pero también desesperada por la conciencia de que se le acaba el tiempo para amar y para gobernar. La escena final resulta estremecedora por su sugestiva forma de usar la voz. Hay que escuchar a la Barstow diciendo "Mortua, mortua, mortua, sed non sepulta!"

El Essex del tenor Philip Langridge - bien en el cantabile, aunque de emisión algo abierta- no se ve opacado por el talento apabullante de Barstow. Siempre diciendo el canto de manera efectiva, consigue su mejor momento en la escena en que irrumpe en las habitaciones de Isabel estando ella sin peluca. Lo acompañan Yvonne Kenny, como su hermana Penélope, un prodigio de control cuando Isabel firma la sentencia contra Devereux, y Della Jones, como Frances, Condesa de Essex. Un disco para escuchar con libreto en mano, para saborear cada palabra.

Juan Antonio Muñoz H.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?