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Sonny Side Up

17 de Agosto de 2007 | 01:14 |
Sonny side up

"On The Sunny Side Of The Street" (J.McHugh/D.Fields), "The Eternal Triangle" (S.Stitt), "After Hours" (A.Parrish), "I Know That You Know" (V.Youmans/A.Caldwell). Grabaciones efectuadas en Nueva York en diciembre de 1957 por Dizzy Gillespie en trompeta (también canta en "On The Sunny Side Of The Street"), Sonny Rollins y Sonny Stitt en saxos tenores, Ray Bryant en piano, su hermano Tommy Bryant en contrabajo y Charlie Persip en batería.

"Sonny Side Up" cubre una de las más logradas sesiones de grabación de la ya centenaria historia de esta música. El empresario Norman Granz, creador del sello Verve, empezó a presentar grandes estrellas del jazz en 1945 en una serie de conciertos que bautizó "Jazz At The Philharmonic" ("JATP"). Granz siguió produciendo y grabando estos conciertos hasta mediados de la década de los años setenta. En sus comienzos, ellos consistían principalmente en una sucesión de solos instrumentales, donde grandes artistas construían variaciones improvisadas sobre "standards" y "blues". Ese mismo criterio lo aplicó para la sesión de grabaciones que produjo el LP cuya reedición en CD comentamos hoy: tres grandes astros del jazz son reunidos en un estudio de grabaciones, se les deja tocar todo el tiempo que quieren y ellos construyen largas transformaciones sobre esquemas melódicos y armónicos que les son íntimamente familiares ("The Eternal Triangle" está basado en la progresión armónica de "I Got Rhythm", y "After Hours" en la de los clásicos blues de doce compases). Hay ingeniosos arreglos orquestales para enmarcar el comienzo y final de las obras, pero el meollo artístico reside por cierto en las maravillosas y extensas improvisaciones que los artistas crean sobre las piezas. El nivel alcanzado es altísimo: el discurso musical de estos virtuosos se de-sarrolla con gran complejidad - pero con fluidez, claridad y lógica intachables- y la pujanza rítmica que consiguen es avasalladora. Después de casi medio siglo, estos solos aún sirven de modelo para los aspirantes a jazzistas. Por problema de egos, por el poco tiempo disponible para ponerse de acuerdo, por lo rutinarias que desde hace años resultan para los protagonistas, hoy costaría mucho hacer cuajar reuniones similares. Es realmente una suerte para nosotros que estos sublimes momentos de inspiración, como aquí se dan en "The Eternal Triangle", hayan quedado registrados para la posteridad, que los podamos disfrutar y estudiar, y que iluminen a nuevas generaciones de oyentes y músicos.

J. Hosiasson
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