La arremetida de las películas chilenas en Valdivia

Los estrenos de "Normal con alas", "Lo bueno de llorar" y "Mirageman", han sido algunos de los puntos altos en este certamen, que se confirma —en boca de sus invitados internacionales— en uno de los pocos festivales que se ciñen al cine de autor.

09 de Octubre de 2007 | 09:09 | Felipe Vásquez, enviado especial a Valdivia

VALDIVIA.- El Festival de Valdivia se encuentra como si estuviese pasando la mitad del río Calle Calle, a sólo unas brazadas de poder llegar al otro costado para cerrar este miércoles una 14ª versión que se ha destacado por su fuerte apuesta por un cine alejado de lo comercial y por el gran interés que han generado varias producciones de cineastas nacionales.


Es así como, además de las funciones de las películas que integran la Competencia Oficial, que por lo general han tenido buena acogida del público, el espacio dedicado al cine chileno ha tenido una especial acogida por parte de los valdivianos, ávidos por ver antes que nadie algunas cintas que aún esperan su estreno comercial en el resto del país.


Es así como películas como "Lo bueno de llorar" de Matías Bize, "Normal con alas" de Coca Gómez y "Mirageman" de Ernesto Díaz Espinoza, se convirtieron en algunas de las favoritas para llevarse el cetro del Premio del Público, por el cual los asistentes comunes y corrientes depositan sus votos tras cada una de las funciones.


El renacido Teatro Cervantes ha sido el principal recinto de exhibición para las películas en competencia y son pocas las funciones en las que ha sido escasa la asistencia, ni siquiera ante las limitaciones técnicas que aún persisten en el recinto (las quejas por el frío, los problemas de sonido y el "parche" de subtitulaje han sido algunos puntos negros). Pero las ganas de ver cine, de aquel que poco llega a Chile y menos a Valdivia, ayudan a superar todo tipo de barreras.


Si bien habrá que esperar hasta el miércoles para tener algunas cifras específicas sobre la asistencia de público, parece no ser el alma de este festival, que ha estado lejos de intentar comercializar su apuesta trayendo títulos que sean atractivos por que sí, sino que se han establecido interesantes estándares artísticos que —con aciertos y desaciertos— han dejado un dulce sabor.


Los invitados extranjeros, tales como Jonathan Rosenbaum, Fred Kelemen y Esther Saint Dizier, han destacado el respeto por la historia del cine —a través de restrospectivas— y al cine de autor que se hace en este certamen, mientras que Claudio Di Girólamo, uno de los homenajeados de la cita valdiviana, insiste en que es quizás un espacio único para el encuentro de los artistas audiovisuales.


Aún así, la respuesta de parte de los cineastas y otros actores del cine chileno han quedado parcialmente en deuda, con la irregular asistencia que han tenido los foros y charlas ofrecidas por el Festival. En especial, se desaprovechó en parte la potencialidad del "triálogo" ofrecido por Rosenbaum y los periodistas nacionales Ascanio Cavallo y Gonzalo Maza, ante una mediana concurrencia.


Poco falta para que los "Pudúes" que entrega la organización tengan nuevos dueños, pero ya son varios los que parecen salir ganadores en este Festival de Valdivia.

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