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Mariana Loyola, la nana más feliz del cine que se rebela contra los delantales

La sonriente actriz, que juega un papel clave en la película "La nana", deja los quehaceres hogareños para hablar con Emol sobre la película que se estrena hoy y el trato a las empleadas domésticas.

13 de Agosto de 2009 | 15:49 | Felipe Vásquez N., El Mercurio Online

Tráiler de ''La nana''

SANTIAGO.- Mariana Loyola lleva una vida que muchos actores en Chile envidiarían. Por ahora no depende de la pantalla chica y ha podido dedicarse, al menos durante un año de su vida, exclusivamente al cine. Un lujo que sólo en los "grandes mercados" de la industria del cine se da y a los cuales ahora se acerca con su participación en "El baile de la victoria", película del español Fernando Trueba que abrirá el Festival de San Sebastián.

Con su delantal celeste, escoba en mano y una sonrisa imperturbable, Loyola es una pieza clave en la esperada película "La nana", que hoy se estrena en las salas nacionales luego de un amplio recorrido por festivales internacionales, en los que ha recolectado galardones de citas tan prestigiosas como Sundance. En este escenario, Loyola no se opaca frente a la impresionante actuación protagónica de Catalina Saavedra y, con su carisma contagioso, provoca un giro que cambia radicalmente el rumbo del largometraje.

- La película ha circulado con éxito en festivales internacionales y muchos de los galardones han sido en categorías de actores. No sólo a Catalina Saavedra, en Transilvania le dieron un premio a todo el elenco. ¿Cómo has sentido este recibimiento?

"Para mi en particular, es emocionante. Tuve que ir sola a representar a la película al festival de Munich y a Karlovy Vary, y en todos lados nos han dicho que, independiente de la gran actuación de la Cata (Saavedra), estamos todos muy bien. Hay un nivel parejo de actuación. Me preguntaban si éramos actores, porque parecía que éramos las personas. Y siento que ese es el gran plus que tiene 'La nana', que incluso (Silvio) Caiozzi me dijo en el estreno: 'por fin una película con personajes', que es de lo que carece el cine chileno. La película en términos de dirección de actores está notable, pero tiene que ver con que el guión es notable, de improvisación hubo bastante poco".

- ¿A qué se deberá esa fuerte repercusión foránea, siendo que las nanas son tan "locales"?

"Primero, porque está bien actuada. En las películas de personajes, uno como espectador se va enamorando de ellos, la gente se involucra mucho. Afuera lo que más ha resaltado es la simpleza, no es una película aspiracional, no es que quiera ser la 'gran película'. El cuento de las nanas no lo entienden. En Munich las mujeres decían 'y a estas mujeres, ¿quién las protege? ¿Tienen seguro? ¿Cuánto ganan?' En Sundance también empezaron a hacer ese tipo de preguntas y Sebastián en la tercera función dijo, 'ya, no nos pregunten más sobre la cosa social de las nanas, hablemos de la película'. Es una conjunción de ambas cosas: para ellos tener una nana puertas adentro es un privilegio de la aristocracia. Tienen la imagen de estas niñitas con delantal negro con cofia blanca. Cuando veían a estas nanas vestidas con delantal, tan distintas a la familia, viviendo lejos de su propia familia, celebrar el cumpleaños en la cocina... esas cosas las encontraban rarísimas, muy poco modernas, como del siglo pasado, como esclavos".

- La película anterior de Sebastián Silva, "La vida me mata", tuvo buenos comentarios, pero pasó fugazmente por la cartelera. ¿Crees que "La nana" tendrá un destino muy distinto?

"A mi me encantaría que sucediera eso. Vi 'La vida me mata' en su estreno, estuvo dos semanas en cartelera, y me parece que fue una ridiculez. Creo que son las dos mejores películas que he visto chilenas, o al menos entre las tres primeras. 'La vida me mata' es notable, notable. Creo que si esta instancia funciona para que el 'Seba' reestrene 'La vida me mata', me encantaría, porque a mi me interesa que mucha gente la vea".

- Después de ver esa película, tú le pediste trabajar en su próximo proyecto.

"Es que yo no tengo rollo con el acercarse y decirle a un director que lo admiro y que me gustaría trabajar con él. Con Sebastián me topé a la salida de la sala donde estábamos viendo 'La vida me mata' y lo felicité. En la fiesta después, él con Pedro (Peirano) me miraban mucho. Hablaban y me miraban. En un minuto yo me acerqué y les dije 'yo quiero trabajar con ustedes'. Y me dijeron 'nosotros contigo'. Me decían que tenían un personaje, una nana, que en el guión dice que se hizo una abdominoplastía, que pesaba como 90 o 100 kilos, y que bajó. Y el Seba, que vive en un mundo un poco irreal, me dijo: 'puedes engordar 40 kilos'. Entonces Peirano lo retaba y le decía que yo ya había engordado para una película hace dos años y fueron 20 no más. Después lo cambiaron. La nana en la que estaba basada mi personaje efectivamente se hizo una abdominoplastía y tiene mucho cuento con la obesidad, para ella debe haber sido muy fuerte haberla superado. Por eso mi personaje sale a trotar todas las noches, porque la persona que se operó en la vida real hizo un esfuerzo enorme por adelgazar. La película está enfocada desde otro punto de vista".

- O sea tu personaje inicialmente estaba escrito de forma distinta.

"Era distinto, estaba escrito de distinta manera. Pedro me decía 'por tu culpa cambiamos la película', pero en buena. En la película da la impresión de que nadie está actuando, y eso tiene que ver con la calidad de Sebastián. Le decía 'estoy perdida, siento que no estoy actuando'. Y me dice: 'te elegí a ti, porque tienes un casting que por algo elegí, entonces confía en mi, en tu vestuario, en tu maquillaje. Yo sólo te pido verdad. Y no actúes'. Y a todos nos pedía lo mismo, que bajáramos. A los cuicos, a las nanas. A todos nos decía: 'menos, menos, menos'. Ser dirigida por alguien bueno es lo más rico para un actor".

- Antes trabajaste también con Silvio Caiozzi. ¿Cuál es la principal diferencia entre alguien que comienza, como Silva, y un experimentado como Caiozzi?

"La gran diferencia es que Sebastián es súper intuitivo. Con Caiozzi se topan en la genialidad, porque a ambos los encuentro geniales, tienen la película montada en la cabeza antes de filmarla. Tienen tan claro lo que quieren, que no cuesta nada. Todo está ordenado, todo se hace de una manera. La diferencia está en que tienen millones de años de diferencia de experiencia. Pero Caiozzi dijo que estaba fascinado. Me dijo: 'excelente película de personajes, hace años que no veía una película así'. La diferencia generacional es tremenda, pero son ultratalentosos. No sólo dirigen, sino que además escriben. Sebastián es más disperso, es más loquillo, porque es más joven. Pero yo creo que en genialidad, están casi al lado".

- En tu niñez, ¿tuviste alguna nana parecida a alguna de las cuatro de la película, Raquel, Lucy, Mercedes o Sonia?

"Mi nana Rosa es una mezcla del personaje de la Ana Reeves con la Lucy, súper dulce, pero también súper mandona, de campo, como cariñosa. La nana Rosa, tengo excelentes recuerdos de ella. Mi mamá fue súper 'open'. Las hijas de mi nana dormían en nuestra pieza, las invitamos a dormir. Había una relación muy a la par. Yo lo aplico con mi nana también, no estoy ni ahí con que use delantal ni que se quede afuera. Trato de integrarla a las cosas lo más posible. Cuando esto se toca en una película, me parece genial, porque se empieza a explorar en la idiosincracia chilena, donde las nanas son parte fundamental".

- Tú próxima parada es en San Sebastián con "El baile de la victoria", la película que Fernando Trueba filmó en Chile.

"Ahora tengo que seguir promocionando 'La nana', yo creo que durante todo agosto, y lo de San Sebastián es en septiembre. El estreno es el 19 de septiembre y es la película que abre el festival. En Chile es muy probable que se estrene en octubre, si no el próximo año. Yo por mi seguiría haciendo cine encantada de la vida por el resto de mis años. Me hace muy feliz".

El impresionante pasaporte de "La nana" sigue sumando timbres, ya que está confirmada su presencia en la competencia oficial del Festival de Cine de Noruega y también está presente en la cita cinematográfica de Sarajevo.

Será una especie de calentamiento previo antes de su estreno formal en Francia (9 de octubre) y Estados Unidos (15 de octubre).

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