Otros sabores latinos

El trompetista cubano, protegido de Dizzy Gillespie, regresó a Chile después de quince años y en su pasada no sólo le sacó fuego a su instrumento más personal. También tocó el piano, las percusiones, los teclados, cantó, scateó y rapeó.

29 de Octubre de 2009 | 14:20 |

Es un maestro del jazz afrocubano desde los tiempos con Irakere. Salió de Cuba como asilado político y desde Miami se apunta con nuevos testeos del sabor latino.

Claudio Vera

Ya no es sólo el “tumbao” del piano y la descarga rítmica en las tumbadoras o la timbaleta. Hay maneras extras de saborear el jazz latino y afrocubano en el modelo 2009 que presentó antenoche el famoso trompetista Arturo Sandoval.

Un divertido scat de improvisación vocal incluida la mímica de los instrumentos, el canto tímido de una pieza romántica como “Estate” e incluso un sorpresivo rap latino llamado “Esto es lo que hay”. Todo eso hay y todo eso hace en el escenario Sandoval, además de tocar el piano con maestría, las percusiones, los teclados, y de, obvio, sacarle fuego a su trompeta.

Cuando está enchufado a ella va en una búsqueda constante de las notas más agudas y más rápidas que se puedan alcanzar, que es la herencia bebop directa de su maestro Dizzy Gillespie, en el fenomenal banquete de latin jazz “A night in Tunisia”: “Ojalá él apruebe lo que estamos haciendo aquí”, dice. Pero Sandoval también puede ajustar la sordina e inclinarse sobre su cuerpo para tocar cabizbajo una espectacular versión de “Tutu”, de Miles Davis. Como si fuera Miles Davis.

Todo el concierto de regreso tras quince años está cruzado por homenajes —a Dizzy, a Miles, a Nat King Cole, a Oscar Peterson— y de citas textuales o sugeridas a canciones tan distantes como “My funny Valentine” de Rodgers y Hart o “Conga” de Miami Sound Machine. Ahí queda de manifiesto el sonido in extremo ecualizado que le restó algo de calidez al sexteto.

Sandoval es una superestrella latina, pero se comporta como tu vecino de toda la vida: amable, atento y bonachón. “No saben cómo nos estamos divirtiendo aquí arriba. Ustedes no se divierten ni la mitad que nosotros”, dice y arranca carcajadas de la platea. También eso es posible de leer como un llamado de atención a un público que disfrutó mucho, pero literalmente atornillado a sus butacas

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