Felipe Camiroaga, Coco Legrand y Soledad Onetto, mirando la moto bautizada como ''Fernanda'' por el comediante.
Juan Eduardo LópezVIÑA DEL MAR.- Apenas se bajó del escenario de la Quinta Vergara, Coco Legrand tuvo que dar varias explicaciones en su comparecencia frente a la prensa. Dos eran las preguntas de rigor: ¿Felipe Camiroaga sabía el chiste de la "moto Fernanda"? ¿Y había quedado conforme con el tiempo que le dieron para hacer reír al Monstruo?
Legrand, sincero, aseguró que no pilló al animador de sorpresa con eso de que su moto estaba vendada porque había tenido un accidente y que la sacaba poco a pasear. Como se sabe, Fernanda Hansen se accidentó gravemente al caerse de un caballo en la parcela de Camiroaga, y son contadas con los dedos de una mano las veces que se le ha visto con el animador de Viña en público.
"Cuando (ayer) llegué temprano, como a las ocho (de la noche a la Quinta Vergara), le mostré la moto a Felipe y le dije que se llamaba Fernanda. Él se río", comentó el humorista. "Yo sé que a él, a lo mejor, pudo haberlo complicado en algo, pero es algo que todo el mundo sabía".
Respecto del abrupto final de su presentación, que se cerró con una poca decorosa entrega a la rápida de la Gaviota, Legrang reconoció que le faltó tiempo para presentar un show más redondo.
"Tenía 45 minutos para realizar mi rutina", explicó. "Yo dije que necesitaba un tiempo mayor, por lo menos una hora. Lo que hago yo son relatos, no puedo estar cortándolos (...) No podía hacer ese trabajo, lo hablé claramente. Mi rutina tenía un comienzo, desarrollo y un final, igual que en un libro. Después volvía, si me querían premiar, bien; si no, no. Ése no era el objetivo. Mi objetivo era hacer un buen trabajo. Los premios son un agrado recibirlos, pero mi objetivo era hacer un buen trabajo".
Por último, el humorista aclaró por qué no se subió su hijo al escenario de la Quinta Vergara, como quiso en algún momento. "Cuando me propusieron venir, les ofrecí (a los organizadores) el espectáculo 'Los coquitos dicen' junto con mi hijo. Obviamente, el que compra es el que elige lo que quiere arriba del escenario. Escogieron la rutina mía (...), a lo mejor en algún momento importante pueda hacerlo con él. Por lo menos, puedo hacerlo en mi teatro (Circus Ok)".