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La mala jugada de la acústica

Con el Templo Mayor de Campus Oriente clausurado por el terremoto, los conciertos se han trasladado al espacio reservado para matrimonios y eventos. El cambio es evidentemente desfavorable.

01 de Mayo de 2010 | 14:01 |
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Camilo Brandi demostró su categoría en el teclado.

El Mercurio

No es fácil para conjuntos relativamente numerosos actuar en el llamado Espacio Oriente del Campus Oriente de la UC, debido a una acústica bastante deficiente que impide que ellos se escuchen entre sí. Esta es la razón por la que los dos coros que se presentaron en el cuarto concierto del Encuentro de Música Sacra no pudieran rendir de acuerdo a su trayectoria.

El programa era bastante interesante, pero requería de mejores condiciones acústicas. En primer lugar se presentó el Coro Magnificat que dirige la talentosa Marcela Canales cantando la “Misa en Sol menor para doble coro a capella” de Ralph Waugham Williams. La obra es de una exigencia que en momentos superó a sus integrantes, debido a que no tiene acompañamiento instrumental, lo que se tradujo en pequeñas pero molestas fallas de afinación, sobre todo en algunas de las partes que cantan los numerosos solistas que en forma alternada intervienen.

La obra transita por diversos estilos que van desde la letanía a lo polifónico tanto como a lenguaje más contemporáneo, así mismo se encuentran secciones de gran belleza junto a otras de interés relativo.
A su favor diremos que el conjunto se muestra como un coro de sonido homogéneo, de cuidadosos fraseos que son producto de un acucioso estudio, y por sobre todo el salvar de manera bastante exitosa algunas secciones de enorme dificultad vocal. También poseen musicalidad y prestancia en el caso de los solistas, aunque estos sean vocalmente disparejos.

Los mayores aciertos los encontramos en la nobleza del Kyrie, en la intencionalidad del texto del Gloria, solo la primera parte del Sanctus debido a que faltó carácter en el Ossana, el Agnus Dei fue un  total éxito en lo vocal y en expresividad.

Luego el Coro de Cámara de Cámara UC que dirige Mauricio Cortés enfrentó el estreno para Chile de los “Tres motetes” del irlandés Charles Villiers Standford, obra de enormes dificultades e interés relativo. La acústica hizo que en momentos el coro sonara velado y sin brillo particularmente en el segundo de ellos, el tercero que se inició inseguro evolucionó estupendamente en su cerrada polifonía, al tiempo que mostraron voces mucho más timbradas.

Clavecín y órgano de estatura

La segunda parte consultó el estreno de dos obras de Leos Janacek, primeramente la “Fantasía Coral para órgano” interpretada por uno de los más solventes y musicales clavecinistas y organista de nuestro país. Nos referimos a Camilo Brandi. Su interpretación en extremo correcta, pero nos habría gustado una mejor definición en los enlaces entre las partes contrastantes.

Para finalizar el mismo Brandi acompañó en gran forma al Coro de Cámara UC interpretando la “Misa en Si bemol mayor para coro mixto y órgano” del mismo Janacek. El Kyrie mostró el bello diálogo entre la invocación de los bajos y el resto del coro, cierta incomodidad por la acústica fue evidente en el Gloria. A estas alturas el coro femenino mostraba gran forma en lo vocal, algo que mantuvo a lo largo de toda la obra.

El Credo evidenció la debilidad en los graves de los bajos tanto como sus voces no siempre timbradas, el resto de las voces debió luchar con una parte de grandes dificultades impidiendo claridad en los arcos melódicos. El Sanctus fue un logro importante, destacaremos lo interesante del Ossana, este fragmento alude en gran medida a Liszt.
El Agnus Dei fue homogéneo y expresivo en particular en la recurrencia de la frase “misere nobis”.

Durante el desarrollo de la obra encontramos fragmentos en que la fusión voces órgano fue total, lográndose momentos de gran belleza.
Sería del mayor interés escuchar esta misa en condiciones acústicas adecuadas, lo que redundaría en el rendimiento acostumbrado por el Coro de Cámara UC y su director Mauricio Cortés.