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Reflexiones sobre la canción

La austeridad y la autoridad: con las mínimas herramientas musicales el guitarrista neoyorquinio lideró su standard trio en Backstage Experience.

19 de Mayo de 2010 | 16:46 |
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El guitarrista recorrió un repertorio de standards jazzísticos y los intervino con propiedad y respeto.

Andrea Robles

La semana pasada el ex guitarrista de Mick Jagger había dado allí un concierto de blues y rock macizo y bien gritado desde las mesas, pero bastó que ahora Kurt Rosenwinkel lanzara sus primeros arpegios para detener el tiempo y conseguir un silencio nunca antes presenciado en Backstage Experience.

El músico es reconocido en Nueva York como uno de los principales nombres de la modernidad jazzística actual y eso se pudo verificar también en Santiago de Chile a través de su aproximación a un sonido de guitarra de gran amplitud y un trabajo de desarrollo de ideas lírico y vibrante.

Rosenwinkel presentó aquí a un trío básico de jazz a la manera de los guitarristas blancos de los años 50 como Kessel, Farlow y Hall, junto a los eficientes Eric Revis (contrabajo) y Ted Poor (batería). Con ellos condensó sus propósitos a través de un repertorio que está dedicado a las melodías ciertas y no a las atmósferas ni las abstracciones.

Esa mano viene de la experiencia reciente de su álbum Reflections (2009), pero además se puede detectar ya desde su primer disco, East coast love affair (1996), en los que Rosenwinkel interviene composiciones standards que más bien parecen canciones dado su sentido lógico y estructura. De hecho muchas han sido canciones antes.

“Invitation”, “Inner urge”, “Darn that dream”, “Ruby my dear” y “Reflections”, las dos últimas de Thelonious Monk, marcan puntos de inflexión de un concierto íntimo en  dimensiones físicas y pequeño en magnitudes sónicas, pero al mismo tiempo uno de los más grandes en cuanto a narraciones del último tiempo.