Un rock poderoso, con piano, armónica y bronces apoyando a cada momento la base de guitarras y voz se convirtió hace décadas en una marca de sonido en los discos de Bruce Springsteen, y es, otra vez, lo que hace reconocible su nuevo álbum. Sin embargo, aquí hay recursos dejados de lado en los últimos años por sus grabaciones, como los solos de saxofón o los coros de fondo. Es lógico: el nuevo disco de Springsteen es, en realidad, un compilado de grabaciones antiguas, específicamente descartes de las sesiones para Darkness on the edge of town, su emocionante álbum de 1978 y motivo de una suerte de revival gracias a un reciente documental (The promise) sobre su realización. «Más que rico, más que famoso, más que feliz, lo que quería entonces era ser grandioso», recuerda ahí el cantautor. Logró lo uno y lo otro, y para cualquier seguidor es interesante volver sobre el sonido que resultó de esa ambición juvenil.
El ánimo de estas veintiún canciones es furioso y urgente, e incluso cuando baja el tempo (como en "The brokenhearted" o "Candy's boy") el sonido no hace más que reforzar la idea de que quien canta vuelca sobre el micrófono un interior atormentado. El tiempo ha convertido a Springsteen en un cantautor más ocupado de lo colectivo que de lo personal, capaz de encauzar con apropiada síntesis su fuerza expresiva. Esta época, en cambio, representa el desate y el exceso, cuando todo parecía hacerse por última vez y no había pudor para hablar de escapadas carreteras, moteles baratos y amor de por vida. Se trata, en general, de dos discos parejos en calidad, con puntuales rarezas como las primeras versiones de "Because the night" (coescrita junto a Patti Smith) y "Fire" (una canción ultraseductora, antes versionada por artistas como Pointer Sisters y Cher), y una grabación alternativa de "Racing in the street". En ciertos pasajes, resulta incomprensible que temas así de bien armados no hayan sido dados a conocer hasta hoy, pero suele ser el tipo de malas decisiones que inundan las discografías poderosas, en las que lo bueno necesariamente debe dejar espacio a lo mejor.
The promise es un disco para conocer más profundamente al Springsteen de los años setenta, voz fundamental de la canción estadounidense y, hasta hoy, ejemplo de la autoría rockera conectada a su tiempo y su país. El disco aparecerá también como parte de un caja (The Promise: The Darkness on the Edge of Town Story) que incluirá el Darkness... remasterizado y dos DVDs con imágenes de conciertos antes inéditas.
—Marisol García