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The promise

"Más que rico, más que famoso, más que feliz, lo que quería entonces era ser grandioso". El Jefe está de regreso con lo que mejor sabe hacer.

12 de Noviembre de 2010 | 10:51 |
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Un rock poderoso, con piano, armónica y bronces apoyando a cada momento la base de guitarras y voz se convirtió hace décadas en una marca de sonido en los discos de Bruce Springsteen, y es, otra vez, lo que hace reconocible su nuevo álbum. Sin embargo, aquí hay recursos dejados de lado en los últimos años por sus grabaciones, como los solos de saxofón o los coros de fondo. Es lógico: el nuevo disco de Springsteen es, en realidad, un compilado de grabaciones antiguas, específicamente descartes de las sesiones para Darkness on the edge of town, su emocionante álbum de 1978 y motivo de una suerte de revival gracias a un reciente documental (The promise) sobre su realización. «Más que rico, más que famoso, más que feliz, lo que quería entonces era ser grandioso», recuerda ahí el cantautor. Logró lo uno y lo otro, y para cualquier seguidor es interesante volver sobre el sonido que resultó de esa ambición juvenil.

El ánimo de estas veintiún canciones es furioso y urgente, e incluso cuando baja el tempo (como en "The brokenhearted" o "Candy's boy") el sonido no hace más que reforzar la idea de que quien canta vuelca sobre el micrófono un interior atormentado. El tiempo ha convertido a Springsteen en un cantautor más ocupado de lo colectivo que de lo personal, capaz de encauzar con apropiada síntesis su fuerza expresiva. Esta época, en cambio, representa el desate y el exceso, cuando todo parecía hacerse por última vez y no había pudor para hablar de escapadas carreteras, moteles baratos y amor de por vida. Se trata, en general, de dos discos parejos en calidad, con puntuales rarezas como las primeras versiones de "Because the night" (coescrita junto a Patti Smith) y "Fire" (una canción ultraseductora, antes versionada por artistas como Pointer Sisters y Cher), y una grabación alternativa de "Racing in the street". En ciertos pasajes, resulta incomprensible que temas así de bien armados no hayan sido dados a conocer hasta hoy, pero suele ser el tipo de malas decisiones que inundan las discografías poderosas, en las que lo bueno necesariamente debe dejar espacio a lo mejor.

The promise es un disco para conocer más profundamente al Springsteen de los años setenta, voz fundamental de la canción estadounidense y, hasta hoy, ejemplo de la autoría rockera conectada a su tiempo y su país. El disco aparecerá también como parte de un caja (The Promise: The Darkness on the Edge of Town Story) que incluirá el Darkness... remasterizado y dos DVDs con imágenes de conciertos antes inéditas.

—Marisol García