Director alemán presenta montaje con 35 reos de Colina 1

"Vamos al oro" es el nombre del proyecto que unió textos de Neruda y Brecht sobre "La fiebre del oro", para ser interpretados por hombres que perdieron su libertad por el dinero fácil. La obra, enmarcada en el Simposio Internacional Teatro y Prisión, se despide el lunes a las 14 horas.

SANTIAGO.- Termina la función y un hombre alto, de lentes, muy rubio y muy serio, se pierde entre una treintena de presidiarios del penal Colina 1, que felices lo llevan en andas por el gimnasio. Hace dos meses el director alemán Peter Atanassow apenas se comunicaba con ellos y los internos apenas sabían lo que era un texto dramático. Pero el arte hace milagros y ayer estos actores hicieron reír, pensar y emocionar con "Vamos al oro", reversión de "Auge y caída de la ciudad de Mahagonny", de Berltolt Brecht, con textos de "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta", de Pablo Neruda. Y por casi dos horas fueron libres.

Atanassow y su equipo son parte de AufBruch, compañía que trabaja hace 13 años en el centro penitenciario Tegel de Berlín, la mayor cárcel de hombres de Europa, y son algunos de los invitados internacionales al Primer Simposio Internacional Teatro y Prisión que organiza Coartre con financiamiento Fondart, para dialogar sobre el papel del arte en la reinserción social de los prisioneros, y presenciar una cartelera que incluye dos obras dirigidas por Jacqueline Roumeau con reos de la ex Penitenciaría.

Entre los internos abundan las condenas por robo con intimidación y tráfico de drogas. Atanassow ni siquiera lo pregunta. Él trabaja con reos con buena conducta que se sumaron al taller para obtener beneficios, pero que terminaron amando el escenario y los aplausos. Reclusos que estudiaron los textos hasta que los gendarmes les cortaban la luz a las 10 de la noche y ahora suben al escenario con sus biografías en la piel.

"Van apareciendo sus personalidades y con eso se desarrolla la obra, porque sus biografías llenan el papel que están representando. Unos lo logran más rápido que otros y hay días en que los encuentras horribles y otros en que quieres tomarles en brazos", cuenta el director alemán sobre sus actores.

Acompañados del grupo andino Nuevo Amanecer —nueve músicos que ensayan tras las rejas desde hace dos años— y con una propuesta escénica frontal y coreográfica, se narra el auge y caída de un pueblo donde, con dinero, todo es posible de hacer. La soltura de la Viuda Begbick y sus guardaespaldas, la presencia escénica de Paul Ackermann, la picardía de su novia Jenny,  y el divertido "Comilón" hacen olvidar por un momento la dura vida de la cárcel, donde mueren internos en peleas, se pierden amigos y muchos se pierden más todavía. "Los saca un poco del sistema, del encierro", dice un gendarme.

Más con una obra donde el protagonista, Paul, es juzgado, condenado por su alegría y colgado por no pagar una botella de whisky y una cortina, dejando varias lecciones. Glen, quien lleva casi diez años preso y que incluyó parte de su poesía en la obra, dice que "lo que más me gusta de la obra es la crítica social, porque finalmente la plata está por sobre todo y lleva a la destrucción a este pueblo. Pregúntanos a nosotros".

Terminan los aplausos, los abrazos y las felicitaciones. Los actores se cambian de ropa, se forman, se enumeran y vuelven a sus celdas. Hasta la próxima función. Las inscripciones para asistir todas las obras se pueden hacer en www.teatroyprision.cl.

Por Santiago Espina
Jueves, 2 de Diciembre de 2010, 18:34
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